La historia detrás del famoso retrato de Francisco Toledo

Forbes

Después de más de una hora de entrevista, viene mi turno. Mis expectativas son muchas. Previamente he revisado varios lugares del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca que pueden ser un buen escenario.

Preparo una luz de 400 watts y le pido al maestro Toledo que se siente al borde de una ventana. Está impaciente, no deja de mover sus piernas. Disparo unas tres veces, no ha mirado a la cámara. Se levanta y dice que ya se tiene que ir.

Le suplico que vuelva a tomar asiento y que por favor vea directo a la cámara. Disparo otro par de veces. Se para y se va a continuar con sus tareas. Tiene que atender a unos niños que quieren conocerlo. Son estudiantes de primaria que se quedaron sin escuela por los temblores y les ha prestado las instalaciones para que sigan estudiando. No me atrevo a contrariarlo.

Lo admiro por lo que es y por lo que hace. Ni tiempo me ha dado de revisar si traigo la foto de portada.

Sólo sé que lo que traiga en mi cámara es él.