Centinela: Desafío…

Rafael García Zavaleta.

Cada vez el actual gobierno federal es más descarado para someter a los ciudadanos a sus intereses. Quienes hemos vivido de cerca la manipulación de las instituciones a través de los corruptos y criminales funcionarios que se desempeñan en gran cantidad en los órganos de gobierno de México, entendemos perfectamente cómo fue que “concientizaron” a Santiago Nieto, para que considerara “que México y el proceso electoral de 2018 requieren de las mejores condiciones políticas y soy consciente de que las dudas que tienen dos partidos políticos nacionales en torno a mi persona, no generan las mejores condiciones para la lucha electoral” (El Financiero).

Es indudable que recurrieron “a todo” al ver que los integrantes de los partidos, excepción de los del PRI y Verde Ecologista en el Senado, pudieran ratificar a Santiago Nieto, para nuevamente salirse con la suya, no perder pero sí arrebatar., porque de lo contrario el escenario real sería, resolver conforme a derecho la inyección ilegal de recursos a la campaña de Peña Nieto en el 2012 y encarcelar indudablemente al inminente criminal impune Emilio Lozoya, que también sin duda alguna, muy pronto será exonerado.  Qué decir del caso Oaxaca, donde se vive la ilegalidad y crisis del estado constitucional de derecho, al detentar a un representante del Poder Judicial Local, que evidentemente está cometiendo el delito continuado de “ejercicio indebido de funciones” sin que ningún funcionario magistrado del Consejo de la Judicatura o integrante del Pleno del Tribunal Superior de Justicia del Estado diga nada, pero sobre todo, sin que en la Fiscalía Especializada en Materia de Combate a la Corrupción, se desempeñen con diligencia y la prontitud que el caso y gravedad de la denuncia requieren.

No se puede esperar nada bueno del actual gobierno estatal si hace caso omiso a la denuncia ciudadana que uno de los poderes del Estado, está representado ilegalmente, con lo que revienta el estado constitucional de derecho del estado de Oaxaca.

Tampoco el Poder Legislativo dice nada, ni ejerce su facultad como garante de la representación popular, a pesar de decirse plural en su representación, pero sabedor el pueblo de que todos cumplen a una obediencia extralegal, sometidos a una perversa persona que dijo que su hijo iba y es. Cuánto daño hacen los que han tenido la oportunidad de enriquecerse en Oaxaca en las últimas tres décadas ocupando el cargo de Gobernador del Estado. Nada los sacia.

No se tiene otro interés por parte de quien se atreve a denunciar la ilegalidad y la comisión de delitos por parte de diversos funcionarios de los tres poderes o de organismos autónomos y esto escribe, que el de querer que se cumpla la ley para sentar la base de un estado constitucional de derecho que nos conduzca a aspirar a una democracia mínima, entendida “no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo;…” (Artículo 3º. Fracción II, inciso a. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos).

Consciente de que los partidos políticos en sus cuadros representativos se encuentran incrustados individuos y lamentablemente mujeres también, que forman parte de las camarillas delincuenciales que solo buscan su beneficio económico personal y de grupo, sin que les importe la sociedad en su conjunto y mucho menos esa gran cantidad de pobres y miserables, tanto de la ciudad como los del campo, que no solo viven en la pobreza, sino en la miseria.                                                                                                               Así como está Oaxaca, no veo la posibilidad de un mínimo desarrollo económico, de respeto a los derechos humanos elementales, como es la salud, el agua, el derecho al medio ambiente, el derecho a la justicia, y esencialmente el derecho a la educación. Pero sobre todo, el derecho a condiciones de desarrollo económico de la mayoría, no de unos cuantos que sexenio tras sexenio llegan a robar las arcas del estado y se van impunemente, salvo dos o tres que encarcelan para como se dice popularmente “taparle el ojo al macho”.

Vasta de mimetismos, de incapacidades, de “inflar” curriculum vitae de personajes jóvenes que no tienen experiencia, pero que ostentan cargos actualmente en el gobierno estatal por provenir de “familias del poder”. O de funcionarios ampliamente conocidos por su capacidad de corrupción e impunidad a lo largo de por lo menos tres décadas.

Con la denuncia y carpeta de investigación en la Fiscalía Especializada en Materia de Combate a la Corrupción, que se integra a pasos “Zombis”, (utilizo esta palabra, para estar acorde con la época), tuve la esperanza de que fuera el parteaguas de la separación de las relaciones políticas, de familia, de compadrazgos, de conflicto de intereses y de una mínima autonomía de la Institución Especializada, pero adminiculada su actuación al proceder del gobierno federal con el asunto de Santiago Nieto, la FEPADE, la PGR y su encargado, así como el involucramiento del PRI, con la cabeza oficial de toda esta pudrición gubernamental, Peña Nieto, así como la inminente exoneración de Emilio Lozoya con el “soborno Odebrecht”,  estoy convencido que seguiremos soportando la crisis del estado constitucional de derecho del estado de Oaxaca, con Raúl Bolaños Cacho Guzmán, al frente del Poder Judicial de Oaxaca.

En lugar de conseguir que las instituciones procuradoras de justicia y los otros dos poderes del estado se pronuncien ante este ilícito continuado de Raúl Bolaños Cacho Guzmán, sé que lo que puede sobrevenir es hacerme efectiva mi vulnerable carácter mortal, pero hace mucho también sé, que el gladiador victorioso en la arena, no entra a ella con miedo,…sino desafiando a todo.