Buscando el derroche de Alfonso Barranco

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Alfonso Barranco lleva más de veinte años dibujando y pintando y casi el doble consumiendo imágenes. En las portadas de los discos, en las fotos de las revistas, en las secuencias y los diálogos de las películas. En su imaginario como artista todo se está moviendo todo el maldito tiempo.

“Me interesa no quedarme en la mera fascinación por las imágenes, sino plantear diálogos con ellas, que no se queden ahí”.

Barranco, quien hace unos años llegó al Museo De Arte Moderno a exponer su proyecto Arena Grafica aclara que no pretende hacer un homenaje a las imágenes. “Pretendo apropiármelas y hacer un mundo propio”.

“Cambiándoles el sentido, dándoles un giro, buscándoles su vuelta de tuerca. Practicando cuestiones pictóricas de colores y formas. Yuxtaponiéndolas unas con otras y con otras cosas”.

Alfonso recurre en su obra a la frase como un sinónimo también de la imagen, lo cual desemboca en sarcasmo, en ironía, en verdad.

Para el artista la sociedad actual se encuentra inmersa en un proceso imposible de digestión de imágenes, el cual se ve acrecentado por un bombardeo en internet, y por un avasallamiento de imagen que los medios de comunicación han establecido como una especie de Caballo de Troya de la a veces más absurda y cruenta modernidad.

“No comparto la visión etnográfica de la escuela oaxaqueña de pintura. Como no crecí en Oaxaca no la tengo tan arraigado. Crecí viendo todo tipo de cosas diferentes”

“No me siento arraigado a raíces o folclorismos. El arte es muy poderoso y tiene un sinfín de posibilidades”.

Barranco habla sobre como el replantearse continuamente su trabajo, acaba influyendo directamente en su resultado.

“Tengo esa parte adolescente de querer hacer lo que hacen otros artistas, me parece muy atractivo. Pero lo conceptualizo a partir de mí”.

Para Alfonso el arte es una forma de entender el mundo y entenderse a mí mismo, de flexibilizar lo que esta rígido.

“El momento en el que estoy pienso en como confrontar mi obra con lo que pasa en la actualidad sin asumir una posición política”.

¿Pero cómo no asumir posiciones políticas con un presente convulso que las demanda a gritos?

“Tiene que ser consciente no solo político. Al querer ser muy activista en el arte también se puede caer en lo superfluo presentando imágenes que quedan como anecdóticas y se aprovechan de un momento”.

Para Barranco la repetición lleva al cliché.

“No podemos perder de vista lo importante de cosas como Ayotzinapa, pero planteando siempre que el arte sea activo y aporte cosas” asegura el artista plástico mientras reflexiona que ante la violencia descarnada, la estética se queda un poco corta.

Alfonso recuerda su exposición en Ediciones Plan B como un asunto vital, “realizada completamente a muro, donde me salí del papel, fue un gran cambio. Mi obra es mucho de formato pequeño y fue un desafío enfrentar las cuestiones de escala”,

Hoy Barranco trata de despojarse de algunas cosas en su quehacer artístico y de adquirir otras

Despojarse de cierta rigidez, fluir más. “Me doy más esa libertad. Me entrego al derroche, sin importarme los tiempos para hacer la obra”.

Al final Barranco reflexiona un segundo y cambia la plana.

“Creo que no es tanto despojarse, sino derrocharlo todo. Hay buscar el derroche”.