Meyer califica a Octavio Paz como un “poeta y profeta” Notimex

El historiador mexicano tomó parte en el encuentro internacional “Octavio Paz y el mundo del siglo XXI”, que se realiza hoy y mañana en El Colegio Nacional.

Al participar en la segunda mesa de trabajo dentro del encuentro internacional “Octavio Pazy el mundo del siglo XXI”, que se realiza hoy y mañana en El Colegio Nacional, el geógrafo e historiador Jean Meyer calificó al Premio Nobel de Literatura 1990 como “poeta y profeta”.

En la mesa de análisis, que bajo el título de “Revuelta, rebelión, revolución: Ayer y hoy”, basada en el ensayo del mismo nombre contenido en “Corriente alterna” de Paz, se desmenuzó la evolución y significado de los tres conceptos y su relación con su impacto socio-político.

Fue la segunda sesión del encuentro de carácter internacional y en ella, el reconocido intelectual franco-mexicano tuvo coincidencias en sus ideas sobre Octavio Paz (1914-1998) con los también eruditos Héctor Aguilar Camín, Ian Buruma y Norman Manea.

Meyer recordó que al llegar a París tras la Segunda Guerra Mundial, Octavio Paz llevaba consigo su carga zapatista y revolucionaria de toda su existencia.

“Paz dejó a su padre para abrazar el liberalismo de su abuelo, Ireneo Paz, un duelista consumado quien incluso llegó a matar, en duelo, como era común en las costumbres aristócratas de entonces”, explicó Meyer, quien luego de hacer estudios de posgrado en París vino a radicar a México, en el año 1965.

En su intervención, la más celebrada de cuantas se sirvieron a lo largo de la segunda sesión del evento, el especialista recordó que en 1985 Octavio Paz insistió, durante una charla pública con el periodista Julio Scherer, “en las profundas diferencias entre su padre y su abuelo Ireneo”.

Uno no entendía las razones del otro y el otro no daba concesiones ni cedía un centímetro de los méritos en torno a las revueltas y las rebeliones, y de manera especial, sobre las causas y efectos de la Revolución. Por eso, dijo el doctor por la Sorbona, Paz decidió cobijarse con el manto de la ideología del abuelo.

Tras una reflexión, Jean Meyer recordó que años atrás, en 1982 en Alcalá de Henares cuando recibió el Premio Cervantes de Literatura, Octavio Paz se refirió a Miguel de Cervantes, con el espíritu de libertad que lo caracterizó, como “el escritor, el castellano que mejor entiende el significado de liberal”.

Miembro del Sistema Nacional de Investigadores y profesor e investigador emérito del Centro de Investigación y Docencia Económica, Meyer comentó que en alguna ocasión, Paz señaló puntualmente que la historia, desde varios siglos atrás, había dejado de tocar un tema de increíble importancia mundial.

Se refería, añadió el especialista perteneciente a la Academia Mexicana de Historia, al mal. “Para Paz, el mal era una realidad sensible, cotidiana que está en todas parte en todos lados, que se toca y duele”, por eso, abundó, ese fue un tema que también está presente a lo largo de su obra en diversas advocaciones.

Sensible, Paz siguió atento el levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) con el subcomandante Marcos al frente, como antes lo hizo con el movimiento social y estudiantil de 1968 y luego con los polacos rebeldes de 1978 y los manifestantes rusos de la famosa Perestroika.

“Todos esos miles, millones de hombres y mujeres en diversos puntos del planeta, tuvieron siempre la simpatía de Octavio Paz”, dijo a manera de colofón el autor de los libros “La gran controversia entre las iglesias católica y ortodoxa”, “Coraje cristero” e “Historia de los cristianos en América Latina”.