Un año sin Fátima, un año más de impunidad y violencia en México

Forbes

El feminicidio de Fátima, una niña de 7 años encontrada muerta en una bolsa de basura en el sur de Ciudad de México, cumple un año este lunes sin que las autoridades hayan aprendido la lección del crimen que conmocionó al país, según denunciaron este lunes activistas.

El caso de Fátima, quien desapareció el 11 de febrero de 2020 en la alcaldía de Xochimilco y apareció sin vida el 15 del mismo mes en la de Tlalpan, despertó críticas contra las autoridades porque no activaron de inmediato el protocolo de búsqueda y porque la institución donde estudiaba, el colegio público Enrique Rébsamen, entregó la niña a una mujer que no era su familiar.

Aunque la Fiscalía General de Justicia de Ciudad de México (FGJ CDMX) detuvo a la pareja Mario Alberto “N” y Giovana “N” por el hecho, y vinculó a proceso a cinco de sus funcionarios por retrasar la investigación, el caso aún no concluye.

Por estas razones, el feminicidio de Fátima es paradigmático de la impunidad y la violencia contra menores de edad en el país, considera Juan Martín Pérez, director ejecutivo de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim).

“Hay violaciones de derechos humanos de esta pequeña, de su familia, hay claras omisiones de distintas autoridades y una cadena de responsabilidad y debería haberse traducido en cambios sustanciales, lamentablemente no ha sucedido“, expresa Pérez en entrevista con Efe.

OLA DE VIOLENCIA

El feminicidio de Fátima ocurre en medio de “un incremento alarmante” de desapariciones de menores de edad en la capital del país en los últimos dos años, advierte el director de Redim.

De las casi 600 desapariciones de niños, niñas y adolescentes registradas en Ciudad de México desde el inicio de la guerra contra el narcotráfico en 2006, la mitad se han registrado en 2019 y 2020, detalla Pérez.

“Seguimos en una dinámica muy triste de inacción de las autoridades y de omisión dolosa. Hablamos del caso de Fátima, pero cada día desparecen siete niños, niñas y adolescentes en el país”, indica.

En otro caso que estremeció al país, las autoridades de Ciudad de México encontraron en noviembre los cuerpos de dos niños de 12 y 14 años de la etnia mazahua en bolsas de basura mientras un sujeto las transportaba en una carretilla.

El director de Redim considera que el gobierno de Ciudad de México “literalmente no aprendió nada” del caso de Fátima porque repitieron las mismas fallas en la búsqueda de estos jóvenes indígenas, quienes estaban reportados como desaparecidos.

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Estos crímenes ocurren mientras la violencia dejó 34,515 homicidios dolosos en 2020, apenas una leve caída del 0.4% respecto a 2019.

Pero Fátima es una de las más de mil mujeres víctimas de feminicidio en 2020, el asesinato tipificado por violencia machista que incrementó 0.3% y 17% en el caso de niñas y adolescentes.

“Es una muestra de la podredumbre que hay en este país, no se trabaja en la prevención, se está más (al pendiente) ante la urgencia feminicida, pero hay que evitar que esa llegue”, comenta a Efe la activista Yolitzin Jaimes, de la Colectiva Nacional y cooperativa feminista “Las revueltas en Guerrero”.

Aunque el gobierno mexicano y las fiscalías estatales han avanzado en reconocer los asesinatos de mujeres como feminicidio, Jaimes denuncia que “gran parte de los feminicidas siguen libres”.

La activista también acusa al gobierno de Andrés Manuel López Obrador de validar la violencia machista con su respaldo a candidatos oficialistas que acumulan denuncias de violación, en particular del senador Félix Salgado, quien busca ser gobernador de Guerrero.

“La violencia es estructural, es sistémica, entonces quienes tienen una relación de poder, cometen abuso y oprimen a las infancias y mujeres, las que más riesgo corren aquí, son los hombres porque tienen el poder político”, afirma Jaimes.

Cuestionado por el reciente feminicidio de Mariana Sánchez, una joven médica residente asesinada en Chiapas después de que las autoridades ignoraron su denuncia de abuso sexual, el presidente se limitó a decir la semana pasada que es muestra de la “pérdida de valores” del “periodo neoliberal”.