Política en 90: Los tres factores en una elección

Jorge Oropeza

Una elección sin ruta es muy probable que fracase. Por ello, son fundamentales una planeación correcta basada en una meta, un buen seguimiento de las acciones y ajustes a tiempo. Normalmente, se deben estimar las tendencias de tres procesos previos con características similares para analizar el panorama sección por sección y casilla por casilla, para así definir cuántos votos se requieren para ganar esa contienda.

Consideremos que en un proceso electoral existen tres factores que se deben tomar en cuenta para llegar al objetivo. Primero está la tierra, es decir, la estructura. Ésta es la base de todo, porque representa más del 60 por ciento de una elección. Y es que, por un lado, teniendo a un grueso de gente convencida, trabajada con mucho tiempo de anticipación y estratégicamente proyectada sección por sección y, por otra parte, contando con los representantes de partido, generales y de casilla completos para defender los votos, alcanzar la meta termina siendo un suceso automático.

Sin embargo, para construir una estructura confiable en cada sección electoral se requiere trazar la ruta y el mapa, ubicar personas afines, organizarlas, convencerlas con acciones periódicas permanentes, darles líneas y liderazgos claros y, en general, no dejarlas de movilizar, capacitar, incentivándoles un sólido sentido de pertenencia hacia el proyecto.

Aquí es muy importante evitar todo tipo de simulación en la construcción de la estructura. Y es que este fenómeno es el más frecuente y grave problema que se da. Simplemente es la diferencia entre el triunfo y el fracaso.

El segundo factor es el aire, en otras palabras, la propaganda, el movimiento de temas, tendencias, mensajes, discursos, imagen personal, entre otros elementos que, colocados en las plataformas o medios idóneos, generan impacto, conocimiento de personajes, simpatías, voluntades a favor y otros efectos que complementan la meta en otro 20 por ciento. No alcanza para más, a menos que la fuerza del candidato o candidata por sí misma sea avasalladora y supere estructuras, partidos y temas de campaña.

Está comprobado que una elección no se gana con dinero. Sin embargo, para mover tierra y aire se requiere financiamiento inteligente que cuide no rebasar los topes y haga más eficiente el gasto y el desarrollo de las ideas. Ahí está finalmente el otro 20 por ciento del proceso.

*Presidente del Colegio de Profesionistas Compartir Conocimiento A.C.