“Stabat Mater”, la reivindicación de Juan Matías

Julio Villanueva/RIOaxaca

Oaxaca de Juárez. De Oaxaca para el mundo han salido diversas piezas musicales compuestas por grandes artistas Oaxaqueños como Álvaro Carrillo de San Juan Cacahuatepec y sus más de trescientas canciones como lo es “Amor mío” y “Sabor a mí”.

Otra representación emblemática en la música Oaxaqueña es Jesús “Chu” Rasgado compositor istmeño de Ixtaltepec descendiente de músicos y que entre sus canciones más destacadas sobresalen “Naila”, ”La vida es un momento” y “La misma noche”.

No puede pasar desapercibido el gran legado musical de Amador Pérez Torres y su ritmo de “Danzón Nereidas” ni olvidar a Rodolfo Villegas Bolaños con su homenaje a la “Mujer Oaxaqueña”, hasta pasar por la cantante Lila Downs quien ha sido embajadora de la música mexicana en el mundo.

Al hablar de talento musical Oaxaqueño siempre se nos vendrá a la mente “La Canción Mixteca” del gran José López Alavez; así como la pieza considerada el gran himno de los Oaxaqueños “Dios nunca muere” del maestro Macedonio Alcalá pero cabe resaltar el nombre de un Indígena Oaxaqueño quien hasta hace poco se desconocía mucho sobre su vida y sus obras musicales aportadas al mundo de los ritos litúrgicos nos referimos al gran maestro Juan Matías músico-compositor, indígena oriundo de San Bartolo Coyotepec nacido por el año de 1618-1665 y que se hizo de su persona un mito pues hasta hace poco se le consideraba el autor de la pieza maestra llamada “Stabat Mater”.

Esta pieza musical es tocada en el mundo entero en estos días debido al marco de Semana Santa respecto al viernes santo, en este día se recuerda la crucifixión y muerte de Jesús de Nazaret por lo que se brinda para dar el santo pésame a la virgen.

El Stabat Mater es una de las composiciones literarias a la que más se le ha puesto música; son alrededor de 200 compositores diferentes, de distintas épocas, géneros, estilos y visión musical.

Juan Matías nació aproximadamente en 1618 en la comunidad Zapoteca Zaapeche ahora San Bartolo Coyotepec y falleció el 3 de julio de 1665 en la ciudad de Oaxaca; Se dice que Juan de Ribera maestro del genio musical tuvo la intención de presentar este talento ante Felipe IV, Rey de España pero el viaje fue suspendido al no haber flota.

Posterior a eso a la muerte de su maestro en 1655 toma posesión como maestro de capilla en la Catedral de Oaxaca siendo el primer indígena en ocupar este espacio.

Cabe mencionar que hasta la fecha se desconoce el autor de la obra maestra “Stabat Mater” pero que debido a esta pieza en torno al personaje se encontraron 11 obras del compositor indígena según redacta Ricardo Rodis en su libro titulado: “Indígena Zapoteco. Juan Matías, maestro de la Catedral de Oaxaca.

En el Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Guatemala están guardadas cuatro obras de su autoría: un villancico a ocho voces al Santísimo, Quien sale aqueste día disfrazado, y la misma obra arreglada para la fiesta de la Ascensión de Jesús Quien puebla de delicias, además de un motete a ocho voces, Cantate Domino, y una misa a cuatro.

Algunas comunidades en sus iglesias conservan parte del legado de este indígena ya que en San Bartolo Yautepec está un himno de Nuestra Señora, Ave maris stella, y una misa.

En San Pedro Huamelula aparecieron dos invitatorios, Nos autem gloriari y Gaudeamus, una invocación, Domine ad adjuvandum me festina, y dos misas (una a cuatro y otra a ocho voces).

Se dice que el indígena siempre lucho por su legado musical ya que los representantes de la catedral siempre quisieron apoderarse de estas obras, por lo que él se denominaba no querer estar vendido con la iglesia y que por ello su música fue un misterio durante mucho tiempo dando surgimiento al mito de que la única pieza compuesta por él había sido el “stábat mater”, lo cual fue desmentido ya que esta pieza no corresponde a la época en que se componía desde la pentafónica según expertos en esta disciplina.

Se puede decir que el “Stabat Mater” es una composición anónima que ayudo a reivindicar el legado musical del indígena zapoteco de la Tierra del barro negro hoy llamado San Bartolo Coyotepec y que en honor a él, la Casa de Cultura de este municipio instaurada en el año 2011 lleva su nombre, así como la calle principal de uno de los parajes de este municipio, falta mucho por conocer de este personaje pero hoy en día su vida ya no gira alrededor de un mito y su obra poco a poco empieza aparecer y deja muestra de que el indígena siempre ha estado presente entre los grandes músicos.