Acusan a la CFE de robo legal en despoblado

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Por Rodrigo Islas Brito

“En días pasados la economía de mi familia sufrió un duro golpe, ya que el recibo de luz del periodo comprendido del 14 de octubre de 2015 al 16 de diciembre de 2015, llegó por la cantidad de mil 928 pesos”.

Argumenta en entrevista telefónica el oficinista y padre de familia, César López Savedra, ante un accionar de la Comisión Federal de Electricidad que le parece “por demás abusiva e inexplicable”:

“Sobre todo cuando mi historial de consumo apunta a que no he sobrepasado los 350 pesos desde el 17 de febrero de 2015”.

Ante esta situación, Saavedra cuenta que, el 24 de diciembre del 2015 acudió a las instalaciones de la Comisión Federal de Electricidad, Zona Huatulco, ubicadas en Boulevard Chahué en Santa Cruz Huatulco.

“Ahí fui atendido por la Ejecutiva de Atención Personalizada, Florencia Sánchez Gasga, misma que me solicitó acudir a mi domicilio y tomarle una fotografía al medidor para descartar un error en la lectura. Ya cuando regresé me dijo que la lectura era correcta y que tenía que pagar el importe facturado para evitar el corte en el suministro”.

Relata que “resistiéndome a que se consumara semejante arbitrariedad” acudió el 28 de diciembre, la fecha límite de pago para su recibo casi cuadriplicado, acudió a las instalaciones de la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO).

“Me atendió el Ingeniero Tizoc Rodolfo Morales Zárate, quien de manera amable escuchó mi inconformidad diciéndome que en ese preciso momento se dirigía a ver otros casos similares a las instalaciones de la CFE”.

“Una vez en las oficinas de la Comisión, el Titular de la PROFECO le expuso mi situación a un Licenciado que en ese momento se encontraba de encargado, del cual ignoro el nombre. Con el que acordamos que se llevaría a cabo una verificación de la instalación por parte del personal de la CFE, para lo cual ellos me llamarían con anterioridad, y que sería cargada a mi recibo de luz con un costo de 175 pesos”.

Saavedra acota que dicho Licenciado se comprometió a no cortar el suministro de energía hasta conocer los resultados de la verificación.

“El día cinco de enero, sin que me llamaran previamente,  acudió a mi domicilio personal de la CFE para efectuar la verificación; ya estando en mi domicilio, dicho personal me explicó que el medidor estaba bien calibrado y que checara el consumo de los aparatos electrodomésticos”.

El afectado cuenta que al día siguiente acudió nuevamente a las instalaciones de la CFE, para preguntar sobre que sería lo procedente de acuerdo al resultado de la verificación.

“Al presentarme con el Licenciado que me atendió el 28 de diciembre, me dijo que no estaba enterado de que ya habían hecho la verificación y que desconocía el resultado, no fue sino hasta que otra empleada lo auxilió, cuando me pudieron decir que en el reporte no se especificaba ninguna anomalía, por lo que tenía que pagar mi recibo y vigilar mi  consumo de energía”.

“No omito mencionar que mi caso no fue un hecho aislado, ya que mucha gente de la zona estaba inconforme por las altas tarifas que se presentaron en este último recibo. Incluso en días pasados, la Radiodifusora: La Voz del Pacífico Sur, entrevistó a uno de los directivos de la CFE, para que explicara el incremento en las tarifas, ya que había cientos de personas inconformes con la situación”.

Saavedra insiste en que existió un atropello flagrante por parte de la Comisión Federal de Electricidad en el cobro de su tarifa, “un robo legal en despoblado”.

“El día de hoy pagué mi recibo con toda la impotencia y la rabia que genera cualquier tipo de abuso, sobre todo porque en la CFE, nadie me supo dar una explicación convincente a dicho incremento”.

“No es posible que de un promedio de 200 pesos, ahora tenga que pagar casi dos mil pesos. Es un incremento inaudito, absurdo, ventajoso, gandalla. Dónde lo único que argumentaron fue que a mayor consumo, el subsidio gubernamental baja”.

Saavedra asegura no saber qué hacer si un próximo recibo de luz vuelve a venir con alguna cantidad injusta y exorbitante.

“Supongo que me uniré al Barzón, o mi familia y yo aprenderemos a vivir bajo la luz de las velas”.

El entrevistado recuerda que después de todo tuvo que pagar los casi dos mil pesos exigidos en el Cefemático. “Ah eso sí, con billetes sin dobleces ni enmendaduras. Una verdadera mentada de madre”.

“Hoy con el dólar a punto de llegar a los veinte pesos, falta definir qué vamos a hacer si siguen viniendo más mentadas como esta”.