La X en la frente: CRESCENCIO MARTÍNEZ GEMINIANO

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Moisés MOLINA*

Si se nos pidiera un nombre propio que estuviera aparejado a la historia jurisdiccional de Oaxaca, ese sería sin duda el del Magistrado Geminiano.

No hay nadie en el foro jurídico oaxaqueño que no le conozca y que no le reconozca prestigio.

Y es que el Maestro Crescencio es el prototipo del juez calamandreano que renuente a los reflectores hace su trabajo en la soledad de su oficina y de su estudio personal.

Las pocas veces que le he visitado en su ponencia está estudiando un expediente o doctrina que como una liturgia hace descansar en un prqueño atril de madera que es parte de su mobiliario esencial.

Siempre atento, siempre solícito, siempre generoso cuando de compartir opiniones o criterios se trata.

Pudiera uno suponer que un decano vive de su prestigio, que cría fama y duerme como las buenas vacas sagradas.

“Géminis”, como cariñosamente le llaman sus amigos cercanos no deja de estudiar y no deja de enseñar. Quizás por eso no envejece. Es nuestro eterno decano, un juez Matusalén que seguramente nos va a seguir jubilado o retirando a varios.

En el Pleno de nuestro Tribunal es la voz de la experiencia. Con sabiduría y ubicuidad centra las discusiones cuando se encaminan a un callejón sin salida o a un descampado.

Aunque su materia de expertise es la civil, fue uno de los hacedores del juicio oral oaxaqueño aún antes del Código Nacional de Procedimientos Penales.

Para esas alturas Oaxaca ya contaba con una legislación de avanzada y Geminiano fue uno de sus hacedores, pero no tuvo empache en dejarle el mérito al legislador.

Él regresó a su oficina a seguir trabajando y a reírse (o llorar) de cómo el legislador federal echó a perder el nuevo proceso penal.

Es un juez y un jurista de época que más allá de su prolífica carrera judicial deja un legado que no podemos dejar morir y que se resume en lo siguiente:

El buen juez no es, como mucha gente cree o quisiera, un aplicador mecánico de la letra de la ley, sino un intérprete en aquellos casos en que la ley no da la respuesta precisa a un caso concreto.

Y para ser buen intérprete hay que saber más que leyes, hay que saber teoría y filosofía del derecho.

Por eso las preocupaciones actuales del Magistrado Geminiano están centradas en la respuesta a problemas contemporáneos que la realidad le plantea al derecho.

Y por eso la conferencia que recientemente dictó en el auditorio de nuestro Tribunal sobre el “Daño al proyecto de vida” fue sustancialmente una disertación filosófica sobre el ser humano y el sentido de la vida.

En el marco de esa conferencia, Geminiano recibió un reconocimiento en papel por parte de la Comisión Iberoamericana de Derechos Humanos que dirige en Oaxaca el Teniente Manuel Guzmán.

La grandeza de Don Crescencio afloró con lágrimas de agradecimiento con voz entrecortada.

¿Cómo es posible que un jurista consagrado se emocione hasta las lágrimas al recibir un diploma?

Es algo que seguramente se entiende y se dimensiona con los años de una vida útil y plena que tiene como origen y destino una familia unida.

Muchas felicidades maestro, compañero y amigo. ¡Es usted un bronce y un mármol viviente!

*Magistrado de la Sala Constitucional y Cuarta Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia de Oaxaca