Sembradores en la niebla

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ERNESTO REYES

El periodismo de investigación en México es una actividad de alto riesgo porque se tocan muchos intereses y poderes ocultos. Para llevarlo a cabo, superando la censura y las amenazas, se han buscado diversos caminos como el trabajo colaborativo entre medios y personas profesionales. Y no es para menos en un país donde se continúan reproduciendo muchos de los males del antiguo régimen que, paradójicamente, se han transmutado en el nuevo.

Por su ubicación geográfica, dispersión comunitaria y la falta de incentivos económicos para sus habitantes, Oaxaca ha sido tierra de cultivos ilícitos como la mariguana y, de manera más reciente, la amapola. Hay poblaciones que tienen larga data en estas actividades.

De un tiempo a esta parte, a connotados personajes de este “negocio” se les ha visto integrados a la “sociedad” oaxaqueña, ya sea en la empresa, el servicio público o la política. En sexenios recientes hasta eran responsables de la política de seguridad. Hoy intentan volver por sus fueros y encumbrarse en cargos de representación popular.

Parte de una realidad que se quiere ocultar tras el discurso de que en Oaxaca todo es guelaguetza, es actualizada por “Amapola en Oaxaca. Sembradores en la niebla”, un reporte realizado por un colectivo de cinco hombres y mujeres de diversos medios, guiados con un proyecto en común. Consta de tres reportajes y nueve crónicas breves, con el apoyo de videos y otros contenidos mediante los cuales recrean lo que se vive en tres regiones oaxaqueñas, “atravesadas todas por la siembra de amapola”, dicen los autores. “Es un trabajo que hicimos cruzando varias veces la sierra (…) visitando cárceles (…) cruzando pistas, rutas controladas por caciques”, etcétera.

Con el fin de proteger la identidad de las fuentes directas, muchos nombres y lugares fueron cambiados. Las fuentes visibles son connotados investigadores, activistas, integrantes de la sociedad civil y expertos en el tema que ofrecen testimonios y opiniones sobre un tema tan espinoso como actual.

Los escenarios del reportaje son la Sierra Mixe y la Nación Triqui, zonas de siembra y decomiso de amapola, y la Sierra Sur como un bastión histórico de comercio, trasiego y cultivo de goma de opio. Señalan: “Durante esta investigación descubrimos que, aunque la siembra de amapola existe en Oaxaca, el gobierno del estado no reconoce esta problemática social, y en muchas ocasiones niega la existencia de la siembra o el trasiego, y los problemas territoriales que genera esta actividad ilícita los hace pasar por simples pugnas intercomunitarias”. Gobernaba Alejandro Murat.

Esta es una actividad que une al Estado, las empresas y el crimen organizado para imponer su poder a través del miedo, “generando desplazamiento forzado, destrucción del tejido social comunitario con secuestros, homicidios, tráfico de personas y violaciones de derechos humanos y la apropiación de los territorios indígenas para la siembra de drogas o construcción de megaproyectos”. Es una realidad negada, que existe. En descargo de lo que pudiera pensarse sobre estas comunidades – aclaran- el fenómeno del narcotráfico es relativamente nuevo, (…) aunque ha modificado las dinámicas sociales tradicionales.

La investigación periodística fue publicada a principios de septiembre de 2022, gracias al esquema de alianza de medios y periodismo colaborativo entre www.elmuromx.org www.piedepagina.mx y www.elpajarovaquero.com Recibió el apoyo de la fundación Gabo y Open Society Fundations, gracias al Fondo para investigaciones y nuevas narrativas para drogas. Estuvo a cargo de Antonio Mundaca, como coordinador del proyecto; en los reportajes y crónicas participan Karen Rojas Kauffmann y Miguel Ángel Maya Alonso, acompañados de Mely Arellano Ayala y Daniel Cid Berthely.

Los cincos acaban de ser reconocidos con una mención honorífica en la categoría de Periodismo Multiformato dentro del Premio Nacional de Periodismo 2022. Según su Consejo Ciudadano, dicho trabajo con creativos recursos y formatos cumple con el objetivo de “transmitir un mensaje, contar una historia, mover a la indignación o el orgullo, incitar a la reflexión y, más todavía, a la acción de la sociedad”.

Lo anterior viene a cuento porque en el tema “Del periodista solitario al periodismo colaborativo” dentro de los conversatorios sobre periodismo, Mundaca y Kauffmann, al igual que Pedro Matías y Paulina Ríos nos explicaron detalle a detalle esta novedosa manera de hacer periodismo con el fin de hacer más efectivo el derecho a informarse que tiene la sociedad. Periodistas en redes de colaboración y solidaridad para protegerse, pueden hacerle frente, con mayores posibilidades de éxito, al aislamiento de muchos comunicadores, a la censura gubernamental y, sobre todo, a los amagues y acciones de poderes fácticos e institucionales que ven en el periodista a un enemigo a destruir, o en su defecto a “comprar” con recursos públicos. Lo peor apenas está por verse, advirtieron, por lo que habrá que estar preparados.