En Oaxaca, la muerte también se comparte, dice funcionaria del Conafe

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La Jornada

Al ritmo de una calenda, cientos de personas acompañaron por las calles del centro histórico de la capital oaxaqueña a Educadores Comunitarios de Acompañamiento (ECA) del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe), quienes, con motivo de la primera Exposición de Altares y Ofrendas de Muertos, compartieron comida, bebida y ­tradiciones.

Con música de banda y portando sus trajes regionales, se inició el desfile en el que los jóvenes educadores, con mantas y pancartas mostraban con orgullo los nombres de sus localidades de origen.

La fiesta de los fieles difuntos comenzó al caer la tarde frente al antiguo convento de Santo Domingo, donde comerciantes, transeúntes y turistas aplaudieron el paso de estos jóvenes profesores, quienes invitaban a bailar a todo el que salía a su paso.

Judith Rosado, coordinadora regional de la sede Tehuantepec-Petapa del Conafe en Oaxaca, señaló que en el Istmo de Tehuantepec, pese al sismo de 2017 y la pandemia de covid-19, que generó mucha migración, “tratamos de conservar las tradiciones, y en el Conafe lo que queremos es que se sigan preservando. Es muy importante escuchar a los niños en las comunidades que atendemos comunicarse con sus padres en lengua zapoteca, incluso los que apenas están comenzando a hablar, sus primeras palabras son en esa lengua ancestral”.

Aseguró que en muchas comunidades de esta entidad “despedir a tus muertos implica invertir muchos recursos. Hay que vestir al difunto, hacerle sus tamales, su comida, su mezcal. Llevarlo al panteón con música de banda, invitar a la comunidad a que te acompañe y preparar el banquete que se les ofrece. Es una tradición que nos une, que convoca a todos, no sólo a la familia del difunto. En Oaxaca, la muerte también se comparte”.

“Nuestros seres queridos”

David, educador comunitario de Miahuatlán de Porfirio Díaz, afirmó: “Me siento feliz porque veo que nuestro estado tiene una gran riqueza cultural, que cada región muestra sus costumbres, que quienes venimos de localidades más cerca de la Sierra tenemos otra forma de celebrar a los muertos que los compañeros de los Valles Centrales o Costa, pero al final todos queremos recordar a nuestros seres queridos”.

Destacó que su coordinación, ubicada en la sierra sur de la entidad, 240 educadores laboran en 182 comunidades donde se atiende a 645 alumnos de primaria, 324 de secundaria y 337 de prescolar, así como mil 237 de educación inicial. Es una región, afirma, “productora de mezcal y con mucha tradición, que se siente orgullosa de su pasado heroico en la defensa de nuestro territorio contra los franceses, lo que nos ha hecho mantener muchas de nuestras costumbres”.

Alejandra Brito, coordinadora territorial del Conafe en Oaxaca, apuntó que la educación que se imparte en la institución “se da mucho más allá de las aulas, se da en la comunidad, en la relación con los otros, y esa riqueza de conocimiento es lo que nos permite tener esta diversidad de tradiciones y costumbres”.

Los 38 mil niños atendidos, aseguró, son muestra del enorme interés qué hay en la entidad por la educación, pues cada servicio Conafe se crea a partir de la petición y apoyo de una comunidad, que es quien acoge al educador comunitario, le ofrece vivienda y alimentos, para que pueda realizar su tarea. “Nosotros no sólo queremos ofrecer servicios educativos, también compartir su cultura y promover su preservación”.