Los substanciales accidentes de Luis Marín

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Por Rodrigo Islas Brito

“Me gusta el sentido de lo accidental, me detengo en el momento en el que la obra me hace una pregunta. No tengo una meta, no tengo un camino”.

Luis Marín presentó en la pasada Épica Contracultural su serie de fotomontajes confeccionados a través de imágenes súper puestas. Imágenes de texturas, personas y otra variedad de tópicos, a los que unifica en una especie de collage substancial y visual.

La mayoría generalmente orientadas al desnudo femenino, a lo que Marín comenta que las mujeres como lo dijo el poeta Vicente Huidobro, “pesan desnudas más que las montañas”

Luis busca una textura, retoma una foto, le echa café encima o cualquier otro tipo de líquido o cosa.

“Me gusta el misterio de que la obra me guiñe un ojo o me miente la madre, me contradiga”

Las impresiones las hace él mismo, de lo cual relata que se trata de una especie de impresión de autor. “Es una maquina un tanto medieval y luchona a la que le puedo exigir ciertas cosas porque la conozco bien”

“Por cierto trono hace dos días, pero me gusta pelearme con ella para que saque las formas que yo necesito”.

Marín cuenta que imprime sobre papeles finos de algodón y que también realiza impresiones en lonetas y telas.

“Me gusta imprimir en medios que no son considerados como los más fotográficos. Es una lucha que traigo. Sobre todo porque mi obra tiene un pie entre el diseño y la fotografía”.

Dice que a estos dos no los ve como disciplinas peleadas, además de que usa los medios con los que puede crear, “ya sea un papel viejo y un lápiz”.

“Viví mucho tiempo como diseñador editorial. Diseñe varios libros para gobierno, era una cosa vomitiva y repugnante”.

“Aunque me dio medios para subsistir y adquirir conocimientos del medio y del oficio que ahora me benefician como fotógrafo para hacer libros y ediciones”.

Su historia como poeta la considera truculenta, pues empezó como uno y como todos los poetas se ganó un lugar en el infierno.

“Y por quererme salir de ahí me conseguí una cámara y me defendí con ella. No pierdo la idea de algún día a ese infierno llevarlo a un pequeño cielo”.

Marín dice que en realidad encuentra una mayor retribución como poeta, y que es su parte épica la que lo lleva a regalar sus poemas.

Comenta que hace poesía visual en su libro Juego de vientos, disponible en línea, en su sitio web

“En la universidad algunos de mis alumnos me enseñaron a usar programas de diseño”.

Luis aclara que en su trabajo está en el momento en el que cree que va a salvarse de la cuerda floja.

“Si avanzo más rápido voy a llegar al otro lado y también si avanzo más rápido tal vez me caiga”.

Declara que hoy está invitando a distintas mujeres a participar con un desnudo con un planeta de fondo.

“Suena abstracto y estúpido pero creo que va a ser realmente muy divertido cuando lo pueda ejecutar. Todo aquello que haya o no logrado, es gracias a los poetas que he leído”.