Aula y lienzo

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Por: Rodrigo Islas Brito

“Ser pintor en Oaxaca es trabajo diario. Ya sea consiguiendo para el material o tratando de vender tu pieza, buscando los conectes”.

Miguel Ángel Hernández, es maestro de primaria y un pintor que considera que la Escuela Oaxaqueña de Pintura es puro mito. Su gusto por el dibujo empezó con su madre, quien viajaba mucho en tren de su natal Tehuantepec a Tabasco

“Ahí empezó el asunto del paisaje. Ella entendía que eso me distraía, me tranquilizaba, me compraba colores y cuadernos”.

A los 28 llegó a Oaxaca a estudiar la licenciatura en Educación Primaria, desde los 22, ya casado, empezó a hacer serigrafía comercial para sostener a su familia.

Curiosamente fue su plaza de maestro conseguida con su licenciatura la que lo llevó a reconectarse con la pintura.

Al respecto Miguel cita al pedagogo y psicólogo ruso Lev Vigotsky, “él decía que el trabajo creativo dentro de las escuelas es sumamente importante. Es decir que en aquello que realmente queremos hacer con la cuestión educativa en Oaxaca tiene que haber imaginación, una mentalidad verdaderamente inventiva que no se duerma como un borrego”.

“Todo para crear algo que no está hecho. Es decir, una mejor sociedad”

“Como pintor no tengo un estilo como lo entiende la galería. Eso ha sido un beneficio o no, pero me ha permitido el meterme a experimentar mis propias cosas. No meterme en un rollo de dibujar pececitos toda la vida”.

“Trabajo materiales y me suelto. Lo quiero hacer porque me van a dar una herramienta para trabajar”.

Hernández aclara que, combina su quehacer plástico con su chamba de maestro. “Lo aplicó al rollo de la educación de los chavos. Como se van dando las posibilidades del mismo sistema procuro también trabajar artes platicas con mis alumnos”.

El artista es maestro en una primaria de San Pedro el Alto, ubicado en el municipio de Zimatlán de Álvarez, donde para el pintar es tender un vínculo con la propia pedagogía.

“He pensado terriblemente en dejar mi trabajo de maestro por la pintura. Pero al final me doy cuenta de que no tengo porque dejar nada si ya lo tengo integrado todo”

“No es quitarse la gorra de ferrocarrilero para agarrar la de bombero como en película de Pedro Infante, sino conectarlo todo”

Admirador de los clásicos, Vincent Van Gogh, Diego Velázquez, y Francisco de Goya, el entrevistado opina que, con respecto a ese adagio que dice que debajo de una piedra en Oaxaca encuentras a un pintor, Miguel responde que “esta chido el contagio”.

“Todo lo que se respire, se aprenda. Hay mucho por donde oler, por eso todo el mundo quiere ser pintor, artista. Las comunidades tienen una cultura inmensa”.

“En Oaxaca todo lo que hemos visto en nuestra vida lo pintamos. Vemos huipiles, playa, piñas. Lo tenemos todo. Esa multiplicidad nos alimenta a todos”.

De regreso a los mitos de la pintura oaxaqueña Hernández observa que, solo sabremos si estos realmente existieron hasta dentro de tres generaciones.

“Hay unos que comen otros que no comen, pero cada quien está en su visión”

Hoy este pintor y maestro pinta figurativo y le gusta el abstracto. Gusta de jugar con texturas en las que trata de ser.

“El futuro lo veo bien. Entiendo que voy aprendiendo. Vendo, tengo dos o tres gentes que van comprando lo que va saliendo”.

Sobre las influencias recibidas en su obra de las comunidades en las que ha dado clases, responde que estas van principalmente sobre el color y la textura de los árboles, la naturaleza y el sentimiento de cohesión social de la misma comunidad.

“En San Pedro el Alto alguien me dice pínteme un mural en mi pared, voy y se lo pinto. Ahí estas de tiempo completo, lo absorbes todo, y en ese sentido, también respondes”.