Las cuentas claras de Nathanael Lorenzo

0
175

Santa Juan Tepanzacoalco, Santa María Zoogochi, San Pedro Quiatoni, Santa Catarina Albarradas y San Juan del Río, son las comunidades de Oaxaca de las cuales son originarios los 30 niños y jóvenes de que forman parte del proyecto de formación musical del Instituto Intercultural Calmecac, el cual ha grabado hasta ahorita ya cuatro materiales discográficos.

“Los jóvenes ya no quieren ir a sus comunidades, se están mirando mas allá. Lo cual es hermoso.”

Declaró en entrevista el músico Nathanael Lorenzo, director y artífice del instituto quien contó sobre el convenio de cooperación que Calmecac estableció con el Sistema Nacional de Música de Venezuela, resultado de una gira de ocho días que Lorenzo realizó por aquel país.

“En Venezuela han desarrollado un exitoso programa de música tradicional, que no tiene competencia en todo el continente por su bastedad. Fue interesante analizar como lo están haciendo y como músico oaxaqueño fue un placer el sentarme a escuchar y entender como lo hacen.”

Lorenzo comentó que como parte del convenio, existe el propósito de traer a Oaxaca a la banda de la Orquesta Alma llanera, originaria del estado venezolano de Guarico, además de que dos maestros de Calmecac irán a capacitarse a Venezuela.

“La idea es que el maestro que viva en los Chilchotlas, o por el Istmo o por un pueblo a diez horas de Oaxaca tenga comunicación con los grandes sistemas musicales del mundo, que si ningún complejo pueda alzar el teléfono y comunicarse con el conservatorio de Roma o París.”

Ponderó el músico, al tiempo que a la pregunta que donde proviene el financiamiento de Calmecac, explicó que este consiste en un micro financiamiento autogestivo donde se involucran los propios padres de los niños involucrados, donde sus madres vendieron tamales y paletas.

“Buscamos involucrar a la comunidad. En Oaxaca se gastan millones de pesos en fiestas, claro que hay dinero.”

El promotor cultural afirma que ha intentado acercarse al gobierno del estado y a la Secretaría de las Culturas y las Artes de Oaxaca (SECULTA) en busca de apoyo para su proyecto.

“Les dije, en lo que me liberan el recurso de un proyecto pierdo a cinco jóvenes que están soñando.”

“Yo puedo dar las vueltas que se necesitan para que me liberen el recurso, pero las ambiciones de un niño de la Sierra cuesta mucho trabajo que retoñen.”

“De decirle, mira mijo, deja de sembrar mariguana y dediquémonos a hacer música. Eso se pierde en menos de dos días.”

Lorenzo cuenta la historia de un joven de San Pedro Quiatoni, que decía que si se quedaba en su pueblo tendría que dedicarse al narcotráfico.

“Hoy el esta en Chiapas cursando una licenciatura en guitarra clásica.” declara el músico con cierto orgullo.

Sobre su carta abierta “No es García Vigil es el sistema” hecha publica hace algunos meses durante la rebatinga entre Javier García Vigil y la SECULTA, que al final trajo la remoción del primero, luego de más de 22 años de estar al frente de la dirección de la Orquesta Sinfónica de Oaxaca (OSO), Lorenzo inicia por remitirse a la historia.

“En los noventas hubo un boom de la música sinaloense que agarró a chanclazos a los músicos oaxaqueños. No tuvimos por donde defendernos.”

Cuenta que de su comunidad ubicada en Nejapa de Madero, región de Yautepec, de una banda que había pasaron a ser siete.

“Todas las bandas peleándose por haber quien ganaba el contrato, no el mas caro, sino el mas barato.”

Lorenzo hace cuentas y afirma que de los noventas para acá se le esta pegando ya en Oaxaca al medio millón de músicos.

¿Quien atiende todo eso? ¿De que van a vivir? La música que representa a Oaxaca no es la música clásica es la música que se hace en las comunidades.”

Lorenzo afirma que tres años como flautista de la OSO, le dieron la clara visión de que ni esta ni la Banda del estado comprenden verdaderamente el sistema musical oaxaqueño.

“Somos medio millón de músicos, no dejamos de trabajar o de escribir música, aunque no tengamos garantías laborales, aunque no sepamos como le vamos a hacer mañana.”

Lorenzo considera que el puesto de nuevo director de la OSO debe someterse a un concurso publico, donde el que se quede con el trabajo tenga claro donde se va a parar.

“Fueron las autoridades las que le permitieron a García Vigil hacer mal su trabajo, sin seriedad ni profesionalismo.”

Finalmente sobre si existe un verdadero cambio en la OSO con la salida de quien estuvo al frente de ella durante mas de veinte años, Lorenzo va al punto.

“Si claro, un cacicazgo nunca es sano para una institución.”