Una flor para cada alma’ que sucumbió al Covid

La Jornada

Con rituales indígenas, el presidente Andrés Manuel López Obrador abrió ayer las puertas de Palacio Nacional a pueblos originarios para que participaran en la ofrenda Una flor para cada alma, en homenaje a los más de 91 mil fallecidos en el país por Covid-19. La pandemia está causando mucho dolor y tenemos que recordar a nuestros difuntos como se hace en todos los pueblos con estos altares y ofrendas, y en seguida él mismo encendió una vela como señal de vida y esperanza.

En el patio central, durante el primero de los tres días de luto nacional por los decesos provocados por el coronavirus, el mandatario recibió una limpia mazateca –con copal y ramas– frente a un altar hecho de cempasúchil y entre una representación de los cuatro puntos cardinales con tapetes de aserrín, y 20 altares con motivos de culturas nativas.

Altares, en un año marcado por la muerte

Ciudad de México, 31 de octubre de 2020. A causa de la pandemia, este año está marcado por la muerte. En el país, más de 90 mil personas han fallecido a causa del Covid-19. Pero, por la emergencia sanitaria y la necesidad de guardar distancia social, los cementerios están cerrados y muchas personas no podrán reunirse, en un consuelo colectivo, como se hacen cada 1 y 2 de noviembre.

Los representantes indígenas celebraron que les dijera que Palacio Nacional es su casa, pero también aprovecharon para pedirle apoyos y transmitirle algunas quejas, como la de un chontal, porque el secretario de Bienestar, Javier May, no ha ido atender a los afectados por inundaciones.

Al expresarle su agradecimiento, Juan Encino, de Oxchuc, le mencionó que otros presidentes les han tenido miedo a los indígenas, tal vez porque no sabemos hablar o porque tenemos un olor feo, porque trabajamos en el campo. Gracias, señor presidente, que nos ha tomado en cuenta, le dijo.

López Obrador señaló que con la ofrenda apegada a costumbres recordamos a los difuntos, niños y adultos porque, según la tradición de todos los pueblos aquí representados, y en esto hay coincidencia, en estos días están más cerca de nosotros los difuntos, comiendo y bebiendo lo que les gustaba en vida. También en estos días hay más acercamiento, más convivencia con sus seres queridos.

Agradeció la participación de los pueblos originarios, y aseguró que hasta el lunes estarán pidiendo al creador, a los dioses y a la naturaleza mediante rezos e invocaciones, el descanso y la paz de los difuntos, así como la resignación y la tranquilidad de los familiares y de los amigos.

La ceremonia comenzó con un saludo al Sol por parte de José Ángel Maldonado, gobernador tradicional de Pótam, uno de los pueblos yaqui; la rezadora de Oaxaca Teresa Ríos García prosiguió con la limpia mazateca para Beatriz Gutiérrez y el Presidente, en ese orden, y encabezó una ofrenda ritual a las víctimas de la pandemia.

En representación de todos los pueblos indígenas, recalcó: venimos a decir aquí estamos, seguimos vivos y que Dios nos dé oportunidad de continuar, así como nuestras autoridades presentes, nuestro Presidente y su esposa. Que seamos escuchados como pueblos.

Tras su mensaje, López Obrador con la vela en señal de vida y esperanza recorrió los 20 altares adornados con flores de cempasúchil, frutas, comida, artesanías y dulces tradicionales, velas y mucho más.

En la ofrenda destacaron fotografías de los ex presidentes Benito Juárez, Lázaro Cárdenas, el pintor Francisco Toledo, el poeta Carlos Pellicer, el maestro Othón Salazar, el luchador social César Núñez, Guadencio Mejía y en la ofrenda de Guerrero, indígenas tlapanecos colocaron la imagen de Antonio Barrera, fallecido en Estados Unidos de Covid, y cuya urna fue traslada junto con otras 249 por las fuerzas armadas hace unas semanas.

En el recorrido, el mandatario ofreció que nunca olvidará a los indígenas, luego de que la representación de chichimecas y otomíes de Guanajuato le señaló que no los apoyan ni el gobierno ni el municipio; mientras tepehuanes de Durango le recordaron que llevan años de luchar por el despojo de un municipio.

El Presidente ofreció hablar con Raquel Sosa, coordinadora de las Universidades del Bienestar Benito Juárez, para poner un plantel para la lengua náhuatl en Milpa Alta y ante los yaquis participó en la ceremonia para honrar a los muertos. Les expresó que se cumplirá con el plan de justicia.

Recibió también algunos obsequios: un crucifijo, una sonaja, una sobrecama y un tapete que en tres días hiló un integrante de una comunidad zapoteca. Con voz entrecortada, el indígena le explicó: Es un regalo que le hago de mi familia para recordarle que yo fui quien lo recibió en Teotitlán del Valle en 2009, cuando desafortunadamente le cerraron las puertas.

De acuerdo con Adelfo Regino, titular del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, hasta el 22 de octubre, mil 949 indígenas han fallecido por Covid, sobre todo en Yucatán, y 10 mil 419 han dado positivo.