Centinela: Aun así, se va a poder…

Por Rafael García Zavaleta.

“…En vano la indignada Convención envía mensajero tras mensajero hacia Lyon para salvar a Chalier. Requiere, exige, amenaza al ayuntamiento insubordinado. Una vez decidido a enseñar de una vez los dientes a los terroristas de París, el concejo de Lyon rechaza autocrático cualquier protesta. En su momento, a disgusto, se han hecho enviar la guillotina, el instrumento del Terror, y lo han puesto en un almacén sin usarlo; ahora quieren dar una lección a los abogados del sistema del miedo probando por vez primera esa herramienta supuestamente humana de la Revolución con un revolucionario. Y precisamente porque la máquina aún no ha sido probada, la impericia del verdugo transforma la ejecución de Chalier en una cruel y miserable tortura. Tres veces desciende la hoja roma sin romper la columna vertebral del condenado. Con espanto, el pueblo ve el cuerpo cubierto de sangre de su caudillo retorciéndose aún vivo bajo el vergonzoso martirio, hasta que finalmente el verdugo, con un compasivo sablazo, separa del tronco la cabeza del desdichado…”

Pero esa torturada cabeza, tres veces aplastada por la hoja, pronto será para la Revolución una estatua de la venganza, y una cabeza de la Medusa para sus asesinos.

La Convención se espanta al recibir la noticia de este crimen; ¿cómo se atreve una ciudad francesa a ofrecer abierta resistencia a la Asamblea Nacional? Tan insolente desafío ha de ser ahogado de inmediato en sangre. Pero también el gobierno de Lyon sabe lo que puede esperar ahora. Abiertamente, pasa de la oposición a la rebelión; recluta tropas, pone en marcha obras defensivas contra conciudadanos, contra franceses, y ofrece abierta resistencia al ejército republicano. Ahora son las armas las que tienen que decidir entre Lyon y París, entre la reacción y la revolución”… (EL MITRAILLEUR DE LYON, 1793) Fouché. Stefan Sweig.

En México, ahora mismo estamos entre la sobrevivencia del autoritarismo, del actual estado de cosas que ya no se soporta más para vivir otros seis años sumidos en la miseria, en la pobreza y la creencia eterna que las cosas van a cambiar.

Del Debate… Ya que han pasado suficientes días como para que no prevalezca la emoción impulsiva, sino la opinión reflexionada, es pertinente decir que el debate fue de poca utilidad para formar criterio ciudadano en cuanto a las propuestas de los candidatos. Solo López Obrador pudo decir partes de su proyecto, porque los otros cuatro se dedicaron a fastidiarle la noche al primero. No hubo uno de los cuatro que no se refiriera a López Obrador, como si fuera una línea de lavaderos y se tratara de decir pestes del puntero en las encuestas, considerando que el pueblo sigue siendo el mismo ente imbécil de hace seis y doce años. No quieren entender que eso ya no les va a funcionar, que Andrés Manuel se impone por la fuerza de las circunstancias y de la evolución a golpe de desengaños de la ciudadanía de este país.

Faltan doce días para el segundo debate, y si las cosas se mantienen como están, con un Anaya rollero, con un Meade cada vez más impreciso y confuso en su discurso, no hay duda, la posibilidad de crecer de AMLO será cada vez mayor. Pero aunque fuera diferente, no será de gran afectación para el proyecto de “Juntos haremos historia”, con todo y lo que puedan decir los analistas pro sistema, sin duda, hoy no es el mismo escenario de hace doce o seis años, ahora es notorio el río de mujeres y hombres que se desborda en cada una de las concentraciones en los mítines de López Obrador, tanto en el norte como en el sur de la república, así como en el oriente, poniente y centro de la nación mexicana. Es indudable que ahora existe una ilusión, una esperanza del pueblo de México. Esa ilusión de ahora es distinta de la de hace doce y seis años. Ahora hay un pueblo decidido y consiente que la oportunidad de cambiar las cosas sin derramar tanta sangre, es ahora, el domingo 1 de julio, para indicar un rumbo distinto del destino de México. Solo en Oaxaca las cosas al margen de la ley permanecen iguales. Como sucede con la ilegal representación del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Oaxaca. En lo particular, me tuve que autoexiliar del Estado, para no seguir exponiéndome. A pesar de que le solicité al Fiscal Especializado en Materia de Combate a la Corrupción, Jorge Emilio Iruegas Álvarez, que implementara las medidas cautelares correspondientes a mi favor, toda vez que estaba denunciado a un alto e ilegal funcionario del Estado de Oaxaca, y a pesar de que le hice de su conocimiento una vez que había iniciado la carpeta de investigación en contra de Raúl Bolaños Cacho Guzmán, de que sufrí dos atentados, pero nada hizo este deshonesto funcionario. Sin embargo, persistente en mi postura de que se aplique la ley, promoví un juicio de amparo que afortunadamente me concedió el Juez Federal, ordenando que se resuelva la recusación en contra del Fiscal Especializado, toda vez que tiene conflicto de intereses, ya que su padre fue el Director Administrativo del Tribunal entre 1998 y 2004, cuando fue presidente legal el mismo Raíl Bolaños Cacho Guzmán.

Como se dice popularmente, “con el dolor de su corazón”, el Fiscal Iruegas Álvarez, tuvo que remitir la carpeta de investigación con el Fiscal General. Ahora espero que las cosas cambien y que sí se trabaje, avance y se judicialice la carpeta de investigación y sea destituido y procesado el delincuente impune Raúl Bolaños Cacho Guzmán. Aunque lo correcto es que también se le sancione a los corruptos, sumisos e indigentes de dignidad magistrados integrantes del Pleno del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Oaxaca.

Hoy que vivo fuera del Estado de Oaxaca, veo con más tristeza y frustración la indignidad de los oaxaqueños. No de los funcionarios, no de los diputados, porque esos cobardes cuidan sus perversos intereses personales. Lo que hará difícil el cambio al gobierno inminente por venir, porque no va a bastar el ejemplo de honestidad, porque esta piara de oaxaqueños incrustados en el poder público, necesitarán ser procesados y sancionados para que los demás, cumplan con el mínimo de ética en su desempeño en la función pública. Los acontecimientos del pasado fin de semana con el Twitter de Ricardo Alemán, convocando en una apología del delito, a matar a López Obrador por sus propios fans, prende los focos rojos de hasta dónde puede degenerar el odio y la violencia política hasta alcanzar la integridad de la vida del candidato puntero en esta etapa de elecciones y que parece que ahora sí va a suceder lo que la mafia del poder y los imbéciles no quiere que pase, que haya una forma distinta de gobierno. Ese twitter y el discurso actual de Andrés Manuel, nos llevan a considerar qué es lo que hace poner nerviosos y rabiosos a otros. Dice López Obrador que hará vigente el artículo 127 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en su fracción II dice: “Ningún servidor público podrá recibir remuneración, en términos de la fracción anterior, por el desempeño de su función, empleo, cargo o comisión, mayor a la establecida para el Presidente de la República en el presupuesto correspondiente.” Y si dice López Obrador que reducirá su salario a menos de la mitad de lo que hoy gana Peña Nieto, estamos hablando de que nadie ganará como funcionario, ministro, magistrado o empleado de gobierno, más de cien mil pesos.

Algunos alegarán o argumentarán que el Poder Ejecutivo no puede intervenir en los otros poderes del Estado porque los otros también son autónomos, pero no se trata de una cuestión de separación de poderes, se trata de una norma constitucional que está por encima de los poderes y de toda ley o reglamento, y debe cumplirse, para eso es la ley suprema y todos estamos obligados a observarla plenamente. Lo que significa como se ha dicho en esta misma columna, el Poder Judicial de México, nada de a muertito y se beneficia de la corrupción y de la impunidad. Pero ahora, parece que también sus días están contados.

Sí, así es, Andrés Manuel López Obrador, tiene muchos enemigos, entre otros a los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que ganan más de medio millón de pesos al mes, así como muchos otros funcionarios y magistrados de los organismos autónomos, que ganan varios cientos de miles de pesos al mes. Es por eso que están sueltos muchos perros malditos del mal.