Los Tigres del Norte, tres horas de alarido y de “jefe de jefes”

Ciudad de México. Aunque sin mencionar el nombre del presidente estadunidense, Donald Trump, porque hasta “provoca dolor de estómago”, dedicaron el tema “Somos más americanos” en uno de los momentos más emotivos del show, recibiendo a cambio ensordecedores aplausos de aceptación.

El ambiente de fiesta se sintió desde las 20:50 horas, cuando pisó el escenario Jorge Hernández, líder de los felinos, el cual junto con sus hermanos Hernán, Eduardo, Luis y Oscar Lara, cargaron de buena vibra a cerca de 10 mil fans.

Originario de Sinaloa, el quinteto salió cubiertos con un elegante traje negro al estilo norteño y botines rojos de brillante charol, además de que gozaron de una atractiva producción, con una pantalla monumental detrás de ellos y una media luna de LED (diodo emisor de luz) a su alrededor.

Desde videoclips de sus cortes sonoros, extractos de películas con el actor Mario Almada (1922-2016), así como la imagen de los integrantes, fue lo que se pudo percibir en el despliegue visual, enalteciendo la cultura mexicana en el norte del país.

Como es tradición, Jorge Hernández invitó a sus seguidores a conformar el repertorio de la velada, motivando a que les llevaran papelitos de sugerencias musicales, mientras otros los solicitaban a gritos, unos más levantaban pancartas.

Del mismo modo, fanáticos de los autores de Jefe de jefes aprovecharon la ocasión para saludar a sus ídolos, estrechar sus manos, incluso tomarse una foto al filo del entarimado. Los Tigres, congraciados, irradiaban sencillez y carisma hacia su gente.

Así se puedo escuchar La banda del carro rojo y Libro de recuerdos, además de Pedro y Pablo, como parte de la apertura.

Prosiguieron con La Jaula de oro, donde recalcaron que es un himno para quienes tienen la necesidad de trabajar en tierras gringas, para después continuar con una maratónica entrega en la que destacó Golpes en el corazón y Jefe de Jefes, siendo una de las más coreadas en la noche.

Con La Manzanita provocaron tremenda pachanga para dar paso sin más a Ni parientes somos, Mi buena suerte y Rosita de olivo. Se sumaron a la lista Al mil por uno, Directo al corazón y su clásico La Puerta Negra.

Los reunidos, en su mayoría acudieron vestidos de sombrero norteño y jeans, donde hombres y mujeres por igual se envolvieron de pasiones al convertir el lugar en una pista de baile entre los pasillos y butacas, al mero estilo de regional mexicano.

La Reina del Sur, José Pérez León y La camioneta gris alargaban el espectáculo. Luego de que llegó Contrabando y traición y Ataúd, se vislumbraba el ocaso del concierto; sin embargo, Los Tigres seguían como si no quisieran irse nunca…

El fervor del público tampoco deseaba su partida, pero con Lágrimas (Lágrimas del corazón) y Mi Fantasía, la huida llegó entre agradecimientos por parte de Jorge, Hernán, Eduardo, Luis y Oscar. La fría media noche que bañaba la Ciudad recibió la marejada incandescente de personas que despedía el foro de avenida Reforma.

Con 49 años de carrera, Los Tigres surgieron desde 1968 y alcanzaron reconocimiento hasta 1973, cuando apareció su quinto álbum de estudio Contrabando y traición.

(César Muñoz Valdez escribió esta crónica para nuestros lectores de proceso.com.mx)