Julio Villavicencio: el Quinto fantástico

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Por Rodrigo Islas Brito

Los máximos magistrados de la máxima tribuna de legalidad de la nación, entiéndase Suprema Corte de Justicia, pudieron haber abierto o no el camino hacia la legalización de la mariguana en el país, con su amparo expedido a cuatro profesionistas, a los que los medios por razones extrañas y harto peculiares bautizaron de inmediato como los Cuatro Fantásticos.

Julio Villavicencio, artista plástico y visual, padre de dos hijos, fundador del espacio cultural La Pozoliza ( que conduce junto a la artista y gestora cultural Adriana de la Rosa) no se considera un fantástico, pero su exposición –instalación- comentario social de hace unas semanas, Pulmón discreto, es en sí, un planteamiento frontal y fértil contra ese tabú que dice que todo lo prohibido, prohibido se quedará.

El artista llamó a un grupo de camaradas, cuyas identidades se mantendrán en secrecía por razones obvias, a inflar globos para fiesta con el puro humo de mariguana.

“Quería encontrar una analogía, sobre algo que se moldea, que se forma socialmente, con una actividad que hasta ahora es ilegal”.

Julio cuenta que su interés artístico por la planta prohibida y muy sociable comenzó cuando tuvo la idea de cultivar la restrictiva marijane escondida dentro de una maceta de una bonita flor de ornato.

“La gente veía la planta, pero no veía que estaba asistiendo a una actividad en esencial ilegal, socialmente hablando”.

Desde ahí Villavicencio notó que la ilegalidad en este país es un árbol morado que da moras, y que se mueve al interés y la predeterminada y acomplejada percepción de quien quiere nombrar a lo que es legal y lo que no lo es.

Después cursó unos diplomados en el Centro de las Artes de San Agustín, donde lo invitaron a un expo colectiva e itinerante con la premisa de definir ¿cómo es México?

“Me dieron un bastidor y lo que hice fue agarrar la planta de mariguana y empezarla a tallar. El bastidor se hizo como un plano, de ahí salió la idea de hacer esto como un dibujo en línea. Pero también como un plano para el pensamiento, de un espacio que te puede llevar a otro lado y se comparte de una forma que uno no se da cuenta”.

En su Pulmón Discreto, cuyo colaboradores salieron probablemente con los ojos más rojos que la chica de El Exorcista, también hubo expuestos pliegos de papel tallados con cincuenta gramos, cien gramos y 150 gramos de mariguana.

Se le pregunta a Julio si no teme que su expo alguien se le ocurra prenderla como un toque y la ponga a dar el rol.

Villavicencio ríe de buena gana, comenta que si eso pasa ya estaría de Dios.

“Es también parte de este viaje. Divertirte, no intento competir con formas de pensar que digan si la mota es buen o no. Yo creo que la mariguana, como muchas cosas en esta vida, es un motivo de exploración”.

“Se pierde mucho tiempo, energía y dinero en prohibirla. Y ese mismo dinero se invierte también para producirla, transportarla”.

El entrevistado asegura que el discurso de consumo que rodea a la mariguana en este país es de una doble moral que hasta dan ganas de prenderse un gallardo.

“Se genera conocimiento desde la hora de producir la planta o implementar bisutería para consumirla. Yo por supuesto estoy a favor de la legalización de la mariguana. Ni modo que te diga que no”.

El artista vuelve a reír con los bongs de botellas de Pepsi y de Coca- Cola descansando a su espalda, y la pared de globos de fiesta inflados con puro aliento a mota, a su pura diestra.

“Estoy haciendo crema, aceite, que he repartido entre familiares de amigos de enfermos de cáncer. O que tienen artritis”.

Crema para las reumas que a Villavicencio le hace ver que la mariguana es en realidad un asunto de cultura popular, más que una situación que deba costar vidas y libertades.

Del humo de mota aclara que no se está viendo, que no está saliendo. Y que en algún momento los globos empezarán a reventar solos, con el humo disuelto que no alcanzará al respetable.

“Puede venir la familia a la exposición, la pieza no va a reventar en la cara de un niño”.

“El arte sirve para justificar cualquier investigación que estés haciendo”

Comenta Julio por si las moscas y sobre la legalización sobre la mariguana, que hoy parece más en proceso de ser discutida de lo que parecía hace un mes, el artista contesta con un “quien sabe”.

“Si lo hacen por negocio, a huevo que la legalizan. También la idea es salir de este closet canabico en el que pretenden enclosetarnos las falsas conciencias, los falsos debates, la moralidad más moralina”

“Hay que mostrarse sin miedo desde tu propio espacio. Si quieres fumar hasta te pones a experimentar, en una manzana, en una corcholata, en un limón”.

“Yo he visto a unos amigos hacer maravillas con un limón, que dices. Caray, ya ni Maradona”.

La plática con Julio Villavicencio continua, pero la entrevista termina. Lo que viene después es un secreto nacional.