ERNESTO REYES
El Gobierno mexicano aplica una política exterior, basada en la no intervención, el arreglo pacífico de las controversias y el respeto a la autodeterminación de los pueblos, postura que derriba prácticas de gobiernos anteriores que dejaron de asumir como nuestros problemas de naciones hermanas como Bolivia y Cuba.
Penosos comportamientos que como jefes de Estado distinguieron a Felipe Calderón y Vicente Fox, son una vergüenza nacional. Pero también son el sello de políticas que buscaban adherir a México a las naciones ricas, como si fuéramos una de ellas. Esta semana, en ocasión de nuestras fiestas patrias, revivimos un pasado de invasiones y explotación, pero también de grandeza de los pueblos prehispánicos, lo que nos provoca imaginarnos un futuro soberano y digno para los habitantes de América Latina y el Caribe.
No importa qué imperio del viejo continente se hizo de nuestros territorios y riquezas, el caso es que ni las luchas por nuestra emancipación nacional pudieron librarnos de un modelo de “desarrollo” capitalista que ubica por delante la explotación del hombre, en lugar del respeto a las personas, a las comunidades, a los pueblos originarios.
Los actos conmemorativos del Inicio y la Consumación de muestra Independencia, nos dan aliento para seguir adelante. Ciertamente, a partir del arribo de un gobierno democrático y solidario con los pueblos del mundo.
El presidente ha puesto en práctica, durante sus tres años de mandato, gestos de apoyo a gobernantes como Evo Morales, donde se tuvo una actuación muy acertada a cargo de la Secretaría de Relaciones Exteriores que, en una operación altamente riesgosa – pues apenas López Obrador reveló que a punto estuvieron los militares de derribar el avión en que se transportaba el presidente boliviano y personal de la cancillería – prácticamente le salvó la vida al dirigente del Movimiento al Socialismo.
El caso más reciente es la solidaridad con la República de Cuba, cuyo presidente, Miguel Díaz-Canel, llegó a México como invitado especial. Primero, a los actos centrales del 15 y 16 de septiembre y después acude, como 17 jefes de Estado o sus representantes, a la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, (CELAC), mecanismo intergubernamental de diálogo y concertación política que podría proponer un mecanismo para sustituir a la Organización de Estados Americanos.
El discurso de AMLO llamando a terminar el bloqueo estadounidense -como apenas en junio lo hicieron 184 países en el seno de la ONU- planteando al presidente Biden que deje en libertad a los cubanos para que decidan su futuro, provocó berrinche entre quienes están convencidos de que ahora sí “avanzamos hacia el comunismo”.
Aquí mismo referí la anécdota, contada en 1985 a un grupo de periodistas latinoamericanos por uno de los ayudantes de Ernesto “Che” Guevara.
Entonces el legendario comandante les habló con elocuencia. Les dijo que para que un jardín floreciera debía eliminarse a la mala yerba, parasitaria y espinosa, si pretendían dejar en el horizonte de su Patria, un campo florido y bello. Y si no lo hacían en ese momento decisivo de la historia, la maldad podría retoñar, destruyendo el futuro. La Revolución, les recordó, “es como arrancar un árbol con todo y raíz, y pretender que viva para siempre”.
Dicha arenga los convenció, y ya no tuvieron ninguna duda. El castigo ejemplar, ha servido para desalentar cualquier intento extranjero de penetrar a territorio cubano. Hoy, sin embargo, el ataque y la agresión, se consuma de otro modo, impidiendo desde hace 62 años, el abasto de alimentos, productos y medicinas a la isla, lo cual -recordó AMLO- genera descontento interno, como se ha visto recientemente.
La postura firme de México, a favor del pueblo digno de Cuba, es resultado de la convicción humanitaria y solidaria que domina nuestra política exterior. Bien por ella, aunque se enoje la derechiza.
@ernestoreyes14.



