Chipehua: entre playa y desierto, así es el paraíso escondido en Oaxaca

El Heraldo

En Oaxaca, a unos kilómetros del puerto de Salina Cruz, se encuentra uno de los tesoros escondidos del Pacífico: Playa Chipehua. Esta playa, a pesar de que está en mar abierto, cuenta con un oleaje tranquilo y temperatura tibia. Ideal para visitar con familiares, amistades o en pareja.

La comunidad que habita este territorio se dedica a la pesca y el turismo, en su mayoría. Sin embargo, la playa carece de alguna infraestructura hotelera, por lo que está considerada como un santuario ecoturístico.

Si lo que buscas es un mayor número de servicios turísticos, el mejor momento para visitar esta joya de la naturaleza es en Semana Santa. Algunos guías turísticos de comunidades cercanas organizan excursiones por los rumbos para admirar los arrecifes, pasear por los senderos silvestres e, incluso, algunas prácticas de surf; pues la bahía cuenta con el oleaje propicio.

Chipehua es reconocido en el estado como un lugar para descansar y relajarse. Otro de sus grandes atractivos es la gastronomía local, pues se preparan platillos con productos frescos del mar en restaurantes rústicos.

Esta playa se encuentra a 47 kilómetros del puerto de Salina Cruz y se puede llegar a ella por la carretera 200 o en aurobús. Para llegar por aire, se debe arribar al aeropuerto de Huatulco. Se puede ingresar por Santa Gertrudis Miramar, un poblado con dos entradas que está a solo 4 kilómetros de distancia.

Turistas locales, nacionales e internacionales han descrito a Chipehua como una de las mejores playas del litoral oaxaqueño y del Pacífico Mexicano.

Cerca de ahí también se encuentran las Ruinas del Polvorín, que representan importantes detalles del pasado precolombino y es una visita obligada si lo que se busca es paz, tranquilidad e historia. Otra recomendación es conocer las tradiciones culinarias del Istmo, razón por la que el estado es reconocido en todo el mundo.