Héroe de acción dramático

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Sean Penn se vió un día siendo uno de los mejores actores que se han parado frente a una cámara, pero se dio cuenta que había una cosa que no estaba a la par: su cuenta bancaria.

Lo siguiente que hizo fue hacer equipo con el francés Pierre Morel, el director que en Taken (EUA,2008) oficialmente convirtió a Liam Neeson en ese héroe de acción taquillero, mercenario, que si bien ya está en edad de consultar al geriátrico y cobrar su pensión, al ritmo de una película por año, no puede dejar combatir a los malosos repartiendo balazos, tortazos y amenazas telefónicas del tipo nada más que cuelgue, te voy a matar seis veces.

Penn consiguió en The Gunman (EUA, 2015) traducida en México como En la mira, una película de acción cercana a sus intereses altruistas y progresistas. Teniendo como protagonista a un antiguo mercenario regenerado, que si antes estaba en África para ejecutar a primeros ministros enemigos de transnacionales, ahora está ahí llevar paz y progreso.

Aunque sus pecados del pasado regresaran por él hasta el punto en el que sólo podrá librarse de ellos aplicando una táctica a lo Harry el sucio con metralleta.

Penn como héroe de acción sensible (pero letal cuando tiene que hacerlo) se rodea de un equipo actoral más que competente que le da a The Gunman esa credibilidad que a una cinta de balazos nunca le viene mal.

Javier Bardem, Ray Winstone , Mark Rylance y la italiana Jasmine Trinca dan ese acento de veracidad que se sostiene a pesar de la trama acartonada que en la mira nos receta.

Donde el cliché es combatido con buenos detalles, como ese costalazo que Penn le receta a una “pobre” ama de casa que se acerca a saludar a un viejo amigo, o ese enfrentamiento final en una plaza de toros que pone a la fiesta brava en calidad de selva para una buena balacera.

The Gunman pudo ser una mejor película, por ahí el personaje de Bardem , certero como casi siempre ( en un rol de amigo traidor con muy buenas razones) desaparece demasiado pronto , y los lugares comunes, la plana realización y los diálogos resultistas del tipo cinta gringa de acción filmada en Europa producida por Luc Besson, se llegan a imponer demasiado.

Sin embargo, el intérprete de Hombre muerto caminando, Milk y Río Místico, siempre será un actor a tomarse en cuenta, aun en el mayor intento taquillero de su carrera.

A sus 55 años, Sean Penn puede que se haya dado cuenta de que necesitaba más ceros para su chequera, pero nuestras ganas de creerle todavía están ahí.