UABJO, botín político y financiero en disputa

A unos días de la elección para definir al próximo rector de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca, la contienda parece reducida a dos nombres: Farid Acevedo y Enrique Martínez. Ambos representan proyectos distintos, pero coinciden en un objetivo central: asumir el control de una institución marcada por la crisis financiera, el desgaste administrativo y la disputa permanente de grupos de poder.

Farid Acevedo, exfuncionario estatal con vínculos políticos en el actual gobierno, encabeza una campaña respaldada por una estructura profesional, intensa operación territorial y una visible movilización de actores políticos. Dentro de la comunidad universitaria, su estrategia ha destacado por el despliegue económico, la construcción de alianzas y la presencia constante en espacios académicos y estudiantiles.

En contraste, Enrique Martínez, conocido entre sectores universitarios como “Kike”, apuesta a una narrativa centrada en su trayectoria académica dentro de la UABJO. Su discurso gira alrededor del conocimiento interno de la institución y de la defensa de la identidad universitaria. Su campaña ha recurrido también a la confrontación mediática y a la denuncia de presuntas desventajas frente al aparato político que respalda a su adversario.

La disputa ocurre en uno de los momentos más delicados para la universidad pública oaxaqueña. La UABJO enfrenta problemas financieros históricos, conflictos sindicales recurrentes y una estructura administrativa señalada por prácticas clientelares y privilegios internos que, durante años, han consumido buena parte del presupuesto destinado a la educación.

La pregunta de fondo es qué buscan realmente quienes aspiran a la rectoría: rescatar financieramente a la universidad o convertirla en una plataforma de control político y administrativo. En los pasillos universitarios persiste la percepción de que la rectoría no solo representa conducción académica, sino también poder presupuestal, influencia política y capacidad de negociación con grupos internos.

Mientras Farid Acevedo representa la cercanía con el aparato gubernamental, Enrique Martínez intenta posicionarse como la opción surgida desde las aulas y la comunidad universitaria. Sin embargo, ambos llegan a la recta final bajo el escrutinio de estudiantes, docentes y trabajadores que observan con escepticismo el futuro de la institución.

La elección definirá mucho más que un relevo administrativo. En medio de la crisis económica y del deterioro institucional, la comunidad universitaria deberá decidir si la UABJO continúa atrapada en las disputas de poder o encuentra una ruta hacia la estabilidad financiera y la recuperación académica.

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