Una usuaria del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Oaxaca denunció haber sido hostigada e intimidada por personal de seguridad privada del hospital, cuando acudió como acompañante de una paciente con movilidad reducida que no puede desplazarse por sí sola.
El motivo: no tener dónde resguardar un casco. Lejos de recibir apoyo, relató, fue objeto de un trato prepotente y deshumanizado.
De acuerdo con el testimonio, varios elementos de seguridad se le aproximaron de manera simultánea, con una actitud intimidatoria y despectiva, sin considerar la condición de salud de la paciente ni la urgencia de la atención médica.
“Un hospital no es un cuartel”, señaló la denunciante, quien cuestionó que se privilegie el control y la confrontación por encima del trato digno.El hecho, subrayan usuarios, no es aislado. Forma parte de una cadena de quejas recurrentes contra el IMSS por el comportamiento del personal de seguridad privada que opera en sus instalaciones.
En reportes ciudadanos recabados de manera informal, ocho de cada diez señalamientos apuntan a conductas déspotas, abusivas o carentes de sensibilidad hacia pacientes, adultos mayores y acompañantes.
Las empresas de seguridad que ganan licitaciones para operar en hospitales públicos —advierten— parecen carecer de capacitación básica en derechos humanos y atención a poblaciones vulnerables. “La seguridad debe proteger, no agredir ni humillar”, sostienen.
Fuente Radar Delta




















