El conflicto político en Pluma Hidalgo, una comunidad cafetalera de la Sierra Sur de Oaxaca, escaló con la ofensiva legal emprendida por Abundio Hernández Bohórquez, tesorero municipal, contra el presidente David Aguilar Velázquez.
Hernández, quien previamente acusó haber sido agredido físicamente por el edil, presentó al menos seis denuncias ante distintas instancias, incluidas la Auditoría Superior de la Federación (ASF), la Auditoría Superior de Fiscalización del Estado de Oaxaca (ASFEO) y la Fiscalía Anticorrupción. Los señalamientos apuntan a la falsificación de firmas, sellos y documentos oficiales durante la administración actual.
En declaraciones públicas, el todavía funcionario rechazó haber solicitado dinero para beneficio personal, como lo sugirió el alcalde. “Son calumnias. Yo le he prestado dinero. Le cobré una cuenta atrasada de 2018”, dijo. También negó que su hija estuviera implicada en un presunto intento de extorsión: “Mi hija no tiene necesidad de venir a pedir dinero a nadie”.
Aguilar Velázquez, a meses de concluir su gestión, enfrenta ahora la presión de seis instancias gubernamentales —una de ellas federal— que podrían exigirle cuentas. Además, deberá dar explicaciones a la comunidad en asamblea general, mientras persisten versiones sobre su presunta portación de un arma de uso exclusivo del Ejército.
El caso refleja un patrón recurrente en los municipios de Oaxaca: acusaciones cruzadas, señalamientos de corrupción y un deterioro de la gobernabilidad local en el tramo final de los periodos municipales.
Abundio Hernández Bohórquez, tesorero municipal de #PlumaHidalgo sigue teniendo ese reconocimiento por dependencias estatales y del sector privado. La crisis política de ese municipio aún no termina.




















