Políticas Públicas

Uriel Pérez García

En el discurso gubernamental y político, máxime en contexto de proceso electoral, se vuelve común escuchar el término políticas públicas como la vía de solución a los problemas sociales, sin embargo poco o nada tiene que ver lo que se dice con la complejidad que implica la construcción de auténticas políticas públicas, de tal forma que las expectativas se vuelven altas y las respuestas cortas al momento de cumplir lo prometido en campaña.

Y es que en la realidad la improvisación es la constante no solamente en el periodo de campañas electorales, sino también al momento de convertirse en gobierno o asumir la representación que se ha dado en las urnas, lo que deriva en una administración pública ineficiente y que no responde a las necesidades apremiantes de la población.

Está claro que los problemas son muchos y que difícilmente se van a terminar, puesto que aunado a las múltiples necesidades sociales, existe también este deseo constante de la ciudadanía de encontrar la felicidad a través de cumplir ciertas expectativas, lo que conlleva a que mientras en la agenda de gobierno se revisan ciertas prioridades desde la óptica de los gobernantes, en los hechos la gente espera la soluciones inmediatas y no de manera gradual sino al mismo tiempo de ser posible.

Por tanto, uno de los puntos a considerar al momento de construir políticas públicas consiste en la tarea de revisar la agenda pública, ya que de esta se desprende lo que la ciudadanía puede considerar como prioritario, puesto que aun cuando las expectativas de solución a la totalidad de sus problemas pudiera ser lo ideal, la sociedad posiciona ciertos temas que considera deben recibir la atención urgente de sus representantes, situándolos en la atención de los medios y la opinión pública.

En este sentido toda acción de gobierno o propuesta que se jacte de ser política pública, conlleva un trabajo en el que no solo intervienen las autoridades, sino además se involucra a la ciudadanía en la definición del problema y las posibles soluciones, de modo que junto con los profesionales de las distintas áreas puedan construir los programas, leyes, reglamentos, obras, estrategias, y demás acciones que sean aceptadas como las mejores soluciones.

De tal manera que hablar de políticas públicas, se refiere a las acciones de gobierno que tienen el objetivo de atender problemas públicos de carácter específico a través de decisiones de precisión que permitan el mejor uso de los recursos públicos, es decir, en todo momento estas acciones deben valorar el costo en comparación del beneficio.

En este contexto, uno de los puntos de partida en el desencanto de la ciudadanía con la política, se encuentra en la decepción en la falta de cumplimiento de las promesas de campaña, que en realidad se basaron solo en expectativas, más que en planteamientos serios respecto a lo que pueden constituir las prioridades de los diversos sectores, puesto que está claro que tanto a nivel municipal como a nivel distrital, las necesidades y prioridades son distintas.

La válvula de escape en tiempos electorales se suscita en esos lugares comunes como inseguridad, desempleo, pobreza, y una larga lista que se repite campaña tras campaña como los grandes males a combatir una vez que se llegue al gobierno, pero que nunca se enuncia el cómo se resolverán dichos temas, convirtiéndose así en discursos vacíos que solo alimentan el hastío y que además trasladan el punto de atención en la confrontación entre el pasado y presente, y no en los planteamientos serios.

Si bien es cierto que los periodos de campaña no son suficientes para recoger los planteamientos de la totalidad de la ciudadanía, es importante mencionar que construir las propuestas de campaña debe partir de una revisión puntual de la agenda pública para ver prioridades, así como de un estudio de campo que permita conocer mejor al electorado, de lo contrario seguiremos inmersos en una serie de planteamientos triviales entre candidatos y candidatas.

En un escenario que abre el espacio a la postulación de diversos perfiles como cantantes, actrices, futbolistas, actores, luchadores, que en general sitúa a la persona como el eje de las campañas por encima de las propuestas y el difuminado carácter ideológico que abanderan, el llamado debiera ser a votar por políticas públicas y no por personas, sin embargo no se ven por ningún lado, no queda más que exigir como ciudadanía se nos tome en cuenta en el planteamiento de las soluciones a nuestros problemas.