Propone Diputada evitar financiamiento público para concursos de belleza

Los recursos públicos no podrían ser asignados a la realización de certámenes, concursos o ferias que promuevan o exijan criterios de selección basados en la edad, estatura, peso, medidas corporales y cualquier otra característica física sostenida sobre cánones de belleza o sobre estereotipos de género, por considerarse violencia simbólica contra las mujeres, así lo estipula la propuesta de la diputada local Magaly López.

De esta manera la legisladora propone una adición el artículo 18 Bis de la Ley Estatal de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia de Género, donde se estipula que los Poderes Públicos, los Órganos Autónomos y los Municipios del Estado de Oaxaca, no podrán asignar recursos públicos, subsidios, apoyos económicos e institucionales para la realización o promoción de las actividades señaladas, las cuales tampoco podrán formar parte de la publicidad oficial o de las campañas de promoción al turismo.

Magaly López, explicó que la iniciativa tiene como propósito que se consideran actos de violencia simbólica en contra de las mujeres, entendida ésta como la que se ejerce a través de patrones estereotipados, mensajes, valores, íconos o signos que transmiten y reproducen dominación, desigualdad y discriminación en las relaciones sociales, naturalizando la subordinación de la mujer en la sociedad.

La representante popular reiteró en que la violencia de género es un problema global que afecta a millones de personas, sobre todo a mujeres, niñas y adolescentes. En este contexto, los medios de comunicación y las empresas de marketing tienen un papel fundamental en la realización de certámenes de belleza en el que la mayoría de veces son parte del problema.

Es común ver en los medios de comunicación audiovisual y en las redes sociales, publicidad en la que el mensaje está dirigido a hacernos creer que la felicidad o el éxito están relacionados con la imagen del cuerpo, por lo que asociamos la hermosura, felicidad y bienestar solo con cuestiones físicas, el cuerpo se convierte en el punto más importante de la propia identidad, incluso algunas autoras hablan de una epidemia de culto al cuerpo.

“Lo anterior, sin duda es grave, pero resulta mucho más grave cuando las dependencias públicas, los y las servidoras públicas utilizan el aparato de gobierno para fomentar actividades que siguen normalizando o perpetuando estos estereotipos de género, me refiero específicamente a los llamados concursos o certámenes de belleza, en los que las mujeres deben lucir cuerpos esculturales o poseer ciertas características físicas, las cuales se someten al escrutinio de supuestos especialistas en belleza”, finalizó.