La X en la frente: 10 DÍAS ¿SON MUCHO PEDIR?

Moisés MOLINA

Escribo estas líneas en el primero de los diez días que el gobernador de Oaxaca nos pidió para confinarnos voluntariamente.

Quiero creer que no será un llamado más, una prédica en el desierto de la ignorancia de algunos y la inconsciencia e  incredulidad de muchos.

He intentado responder, sin éxito, a la pregunta de por qué buena parte de la población no cree en la existencia, en la mortalidad o en la posibilidad del contagio del nuevo virus que azota al planeta.

Lo que sí sé es que a México le llegó en el peor momento, en términos de solidaridad, unión y patriotismo.

Hoy somos un país cada día más dividido y en función de ello, cada vez menos solidario.

Hemos erosionado no solo nuestra capacidad de pensar en los demás, sino también la de pensar en nosotros mismos y en nuestras familias.

El escenario descrito en otros tiempos de pandemia o de nuevas enfermedades incurables que se resume en el famoso cliché de “a mi no me va a pasar”, se reedita hoy entre nosotros, con mayor fuerza. No creeremos en el nuevo virus hasta que nos pase o le pase a alguno de nuestros cercanos.

Y buena parte del origen de la incredulidad está en el comportamiento público de nuestros líderes. Las imágenes son más poderosas que las palabras y cuando todo un país mira a su Presidente sin las más elementales medidas de prevención y protección suceden dos cosas: se produce en muchos la falsa sensación de que las cosas no pueden estar tan mal y, en segundo lugar, se alimenta la virulencia de los desafectos políticos hacia el Presidente. El círculo vicioso de la división y el encono se retroalimenta en uno más de sus frentes.

Se predica con el ejemplo y en tanto no veamos al Presidente que es, por mucho la figura más pública y publicitada de este país, usando cubrebocas, gel antibacterial y respetando el “quédate en casa”, todo lo que puedan decir él o sus subordinados en materia de prevención contra el COVID19 al pueblo de México, estará en el entredicho.

Hoy, más que antes, el Presidente tiene una franja poblacional de incondicionales. Por los motivos que fueren, hoy en México existe un porcentaje significativo de la población que lo seguiría casi a cualquier destino. Para muchos mexicanos, el Presidente es lago más que el Presidente.

Por esa y por muchas otras razones, hoy más que nunca, necesitamos un Presidente sensato, ecuánime, racional, patriota y humano que predique con el ejemplo y que demuestre con acciones que la protección de la vida es la más importante razón de ser de cualquier gobierno y de cualquier gobernante.

Hoy que el Presidente ha tirado y pateado la toalla de la atención a la pandemia a los estados, los ciudadanos estamos un poco más solos que antes.

¿Qué sugiere? ¿Que los gobernadores le dejen el paquete a los presidentes municipales?

Hoy lo único que nos queda es la decisión individual responsable, la decisión de no salir si no se tiene la imperiosa necesidad de hacerlo

En los valles centrales de Oaxaca se nos pide que sean 10 días, después de los cuáles si los respetamos, sin duda veremos frutos.

Alejandro Murat ha llamado al confinamiento total voluntario que debemos tomar individualmente como autoconfinamiento obligatorio y forzoso. La gravedad de la situación así lo amerita.

No habrá nueva normalidad, habrá un antes y un después de la pandemia. Muchas cosas cambiarán, habitaremos un mundo que ya no será el mismo pero, sin duda, volveremos a abrazarnos.

No hay mal que por bien no venga y cuando esto pase, la pandemia nos habrá dejado a los ciudadanos de mundo de hoy, lecciones impensables en cualquier otro tiempo. Lecciones de dolor, pero también de esperanza. Por eso debemos sentirnos afortunados.

Si después de la pandemia seguimos siendo los mismos, habremos fracasado y seguiremos tan vulnerables como siempre.

Esta nueva emergencia sin precedentes ha rebasado a los gobiernos y los números ya no nos dicen nada. Ahí donde fracasan los gobiernos la única respuesta la tienen los ciudadanos. Olvidémonos de los demás y seamos responsables de nuestras propias acciones.

Por lo pronto quédate sin excusa ni pretexto en casa hasta el 15 de junio.