Isonomía: COVID-19 en escenario de la lucha política

Alberto Alonso Criollo

La toma de decisiones políticas está cargadas de incertidumbre, en la medida que lidian con escenarios complejos y diferenciados en donde no se puede satisfacer de modo inmediato, las expectativas de actores con intereses diversos y   hasta contrarios.  El ideal del proyecto político incluyente, se matiza necesariamente cuando se topa con el mundo de los actores con posiciones asimétricas e intereses encontrados en la sociedad.

Es extraordinariamente complejo atender los intereses de todos. Sin embargo, con sus restricciones la operación es más viable de lo que se cree, sobre todo en coyunturas determinadas.  Esencia del proyecto político de alto nivel, es la aspiración de bienestar de la sociedad en su conjunto.  Es la preocupación por el todo social en su integralidad, el signo distintivo de la visión del estadista.

La postura estratégica de la 4t reivindico desde su propuesta original la necesidad de procurar el desarrollo general del país en clave democrática, de respeto al estado de derecho con inclusión social. La preferencia por los pobres no ha sido producto exclusivo de una postura humanista sino de una visión en donde se tiene claro que las asimetrías y la pobreza extrema detienen el desarrollo del país.   No es una posición anclada en la ideología sino en análisis técnico.

El debate  en torno a la pertinencia de las estrategias gubernamentales  para atender la emergencia sanitaria  y la crisis económica inherente, expresan la   lucha política en torno al poder político en el país.   El proyecto gubernamental ha elegido una estrategia gradualista que privilegia la integridad física de sus habitantes de tal manera  de mantener controlado los ritmos de la pandemia y ´la viabilidad material de su atención correspondiente.

En la contraparte hay  otras experiencias que han seguido  estrategias de mayor costo  en vidas humanas pero más corto en términos de la duración de la crisis económica.  Ésta parece ser una opción pragmática que se subordina a los intereses geopolíticos del gran capital en permanentes aspiraciones hegemónicas.  La otra es la opción autoritaria que solo es viable en sociedades con alto nivel de disciplina  social.  Sociedades distintas con estrategias distintas.

México ha tomado su opción  a sabiendas de que el daño económico puede ser grave e incluso catastrófico.  Puede diferirse de esta decisión estratégica  pero lo que no puede decirse es que no existe decisión o plan a seguir. La opción humanista de la estrategia presidencial  será evaluada positivamente si, como se espera,  consigue  resultados aceptables en  cuanto a   decesos  y el control de daños de las afectaciones económicas.  De modo contrario habrá dificultades.

Por lo pronto,  las cosas parecen bajo control gubernamental. Situación que prefigura  malas noticias para los detractores del Presidente.  Los contras de la oposición con sus excesos  críticos, exhiben sus mezquindades porque no entienden que sobre todo en este tipo de coyunturas, desear que le vaya mal al presidente equivale a desear que nos vaya mal a todos.  Y la gente sin duda que lo tiene presente y habrá de sancionarlo.