CENTINELA: La ética y la conciencia…

Rafael García Zavaleta

Nuestra realidad social, económica y política exige hoy de toda la sociedad, entender la necesidad de tener conciencia que más que la mala economía, la violencia y la pobreza, estamos urgidos de valores éticos.

No se trata de elaborar una gran estrategia económica-política; de sofisticadas políticas públicas de atención a la pobreza o para la recuperación y difusión de la cultura; de nuevos y sofisticados programas educativos, para la enseñanza de las matemáticas, o de la enseñanza del inglés; de una estrategia para contrarrestar la violencia y el crimen organizado, sino, se trata de dirigir toda nuestra atención a reconstruir la concienciación de la sociedad de que necesitamos retomar la ética, desde los valores.

Decía que actualmente se debe perseguir el ideal ético-político, ahora que empieza una nueva etapa en la vida política, económica y social de la nación, en la que tenemos un dirigente político que tuvo desde hace muchos años la insistencia de perseguir un ideal, a la manera del revolucionario Antonio Gramsci, en la que la praxis nunca la separó de un ideario intelectual, así es el parecido de nuestro presidente electo, si analizamos que plantea al igual que el revolucionario, una reestructura moral en la política y un retorno a la ética, así como la formación política de cuadros que defiendan con sustento el ideal de lo que significa la cuarta transformación de la república.

El ideal ético-político de Gramsci fue un continuado esfuerzo por hacer de la política comunista una ética de lo colectivo, así resulta comparable la actitud y desempeño de nuestro presidente electo, hacer de la ética un ejercicio democrático incorporando lo colectivo en las decisiones que importan a la nación. Como ya lo ha dicho, reformarán las leyes pertinentes para que el ejercicio de la consulta sea un ejercicio cotidiano, algo que molesta a quienes desean el retorno de los demonios que por noventa años nos han mal gobernado, 76 del PRI y doce del PAN, pretendiendo asustarnos con otro error de diciembre, u otro desastre financiero. Se olvidan que éste ya no es el mismo pueblo miedoso y cobarde del siglo pasado o de principios de este siglo. Cierran los ojos a una realidad colectiva deseosa de hacer realidad un nuevo proyecto de nación por el que votaron más de treinta millones de ciudadanos el 1 de julio de este año.

Desde luego que será una experiencia que implica riesgos, porque no todos los que se han subido al vehículo de la cuarta transformación vienen con la misma intención de hacer bien las cosas o lo mejor posible. Es cierto, se han colado muchos ambiciosos, farsantes y perversos, con intereses oscuros y personales, los vemos en los ayuntamientos de los municipios, en las diputaciones locales y federales, así como en el senado y quizás en alguna gubernatura, pero considero que la mayoría va en el mismo sentido y sendero, generar la cuarta transformación de la república.

Confiamos en que no nos pase lo que sucedió con Fox, o lo que sucedió en Oaxaca con Gabino Cué, donde por cierto, varios de los que fueron malos funcionarios, hoy juegan en la cancha de los representantes populares de Morena en el Congreso actual.

Tiene que configurarse la creencia colectiva de que necesitamos una ética colectiva restructurada, basada en la fraternidad sincera y solidaria. Que no necesitamos tanto de las matemáticas u otras materias de las ciencias exactas, sino, necesitamos de la ética, de esos valores éticos que transforman y generan una sociedad equilibrada, con respeto a los derechos humanos, con conciencia de que debes hacerle a otro lo que quieras que se te haga a ti mismo.

Se requiere generar una sociedad diferente, con perspectiva de género, con una convicción de que el respeto a la igualdad entre hombres, mujeres y personas de preferencias diversas es esencial para generar respeto y condiciones para una sociedad en paz.

Propiciar una sociedad en la que todos tengan oportunidades de dedicarse a una actividad o trabajo que les genere no solo lo necesario, sino lo suficiente para desarrollarse y realizar sus sueños personales y familiares.

Sí, hoy parece un planteamiento utópico, pero no es así, si consideramos que lo indispensable y pertinente está en modificar la forma de educar y transmitir las reglas que se deben cumplir desde nuestro hogar, los desempeños honestos de nuestros funcionarios, de nuestros maestros, del desempeño de la sociedad misma, basada en el cumplimiento estricto de los principios éticos de igualdad, honestidad, honradez y amor al prójimo.

Pero, en lugares como el estado de Oaxaca, las cosas deben cambiar con mayor profundidad, porque desde hace décadas hemos tenido la desgracia de estar en manos de desgraciados que solo han perseguido beneficios personales, familiares y de grupo gansteril. El último gobernador, que no gobernante, porque eso que vive Oaxaca, no puede llamarse gobierno, no podría ser de otra manera, ya que este personaje y a todos los que trajo para convertirlos en oaxaquenses, no pueden querer o amar a Oaxaca, simplemente porque ni siquiera la conocen, y de sobra sabemos, que solo se puede querer y amar lo que por lo menos se conoce. Además, no fue educado por un hombre de buenas costumbres, sino por un corrupto y perverso, que hoy después de catorce años que dejó la gubernatura, sigue mandando a su manera en Oaxaca, sin que haya ciudadanos libres y de buenas costumbres que lo enfrenten, salvo unas que otras honrosas excepciones.

Así tenemos a viejos exfuncionarios, nuevamente ocupando posiciones gubernamentales en las que lo siguen haciendo igual o peor que hace veinte años. Este periodo gubernamental tiene que ser sometido a consulta en 2021, para que por lo menos nos ahorremos un año de mal ejercicio gubernamental.

El domingo cuatro de julio de 2021 debe ser un día sagrado para el pueblo de Oaxaca. Ese día deberá ser histórico, el día en que se le dirá al hijo del iraquí, vuelve a casa, regresa a tu estado natal, en Oaxaca nada tienes que hacer, basta de tu estado fallido, de tus violaciones constantes a la paz pública, basta de los abusos de los extraños que trajiste para robar a Oaxaca. Sí, por eso odian tanto a la consulta popular, porque saben que es un arma que les dará el tiro de gracia.

Ahora, mientras tanto, trabajemos para que la conciencia política se despierte más y se fortalezca, y a Oaxaca no la vuelvan a engañar, ni parientes ni compadres del Iraquí o de su hijo. Procuremos un Oaxaca libre, próspero, menos ignorante y más conciente que necesitamos de una nueva ética ciudadana.

Pero también, y parafraseando a Gramsci:”… Creo que vivir quiere decir tomar partido. Quien verdaderamente vive, no puede dejar de ser ciudadano y partisano. La indiferencia y la abulia son parasitismo, son cobardía, no vida. Por eso odio a los indiferentes”.