CENTINELA: Figuras jurídicas inoperantes…

Rafael García Zavaleta

En nuestras leyes existen figuras jurídicas que hace mucho dejaron de aplicarse, o están manejadas para manipular malintencionada algunas situaciones, para beneficiar a los que forman parte de la camarilla de poder que destruyó a este país y al partido principal detentador del poder en México, hasta hace poco.

Así fue como la figura jurídica penal de peculado, fue dejada a un lado, para utilizar la figura jurído-penal de lavado de dinero y finalmente el de asociación delictuosa, para beneficiar al priísta de la nueva generación, Javier Duarte de Ochoa, quien saqueó las finanzas del estado de Veracruz.

Una aberrante sentencia de nueve años de prisión y cincuenta y ocho mil ochocientos noventa pesos, mientras se afirma que robó miles de millones, sin mencionar el tema de los cientos de niños a quienes se les suministró agua destilada, en lugar de medicamento para el cáncer. Una sentencia que suena a burla, cuando a un parroquiano cualquiera, por robarse unos pocos miles de pesos se les sentencia a muchos más años de prisión. Y todavía se preguntan los caciques priístas, los de las cúpulas, por qué perdieron la elección presidencial del pasado 1 de julio de 2018.

Una sentencia a Duarte de Ochoa, que resulta una burla para la sociedad, porque esos nueve años podrán ser reducidos a la mitad, más un año que lleva en prisión el maníaco Javidú, podría salir en libertad en unos tres años más y a disfrutar de todo lo que se robó, porque ya no tendría que devolver nada al pueblo de México, sobre todo al de Veracruz, porque no podría volver a ser juzgado por el mismo delito.
El Poder Ejecutivo tiene únicamente la figura jurídica del veto, para cuidar el control constitucional. Pero por otro lado, tiene a la figura del Procurador General de la República, bajo su designación, que es lo que le permite al titular del ejecutivo, darle línea al Procurador para utilizar a modo las figuras que establece el código Penal. Algo que parece, porque así lo indica el desempeño del nuevo Congreso de la Unión, que el Fiscal General, que será el nombre que sustituya al de Procurador General de la República, seguirá siendo un nombramiento que traerá línea del presidente de la república, y no un Fiscal autónomo, como indudablemente se requiere para acabar de una vez por todas con el uso faccioso o instrumento de venganza para aplicar en México la ley penal principalmente.

Otra figura que ha sido abandonada, es la del juicio político, a la que se refiere el jurista Manuel González Oropeza, como “…el único instrumento que posee el Poder Legislativo para hacer prevalecer la Constitución contra actos que la contravienen…” ya que los demás instrumentos de control constitucional le corresponden al Poder Judicial.

Ese instrumento existe para todos los congresos de los estados, como existe para el Congreso Local del estado de Oaxaca, pero no se utiliza. Lo intentaron poner en práctica en contra de uno de los gobernadores que más ha saqueado a este miserable estado de Oaxaca, Gabino Cué Monteagudo, el fifí afeminado.

Ahora deberán aplicarlo en la nueva integración de la Cámara de Diputados de Oaxaca, que está próxima a instalarse. Los actuales y anteriores diputados de las anteriores legislaciones, han soslayado su responsabilidad con la sociedad y han preferido saciar su rabiosa ambición, prefiriendo recibir los fajos de billetes, antes que ser cuidadosos de velar por la prevalencia del estado constitucional de derecho.

Es verdad que los diputados regularmente son personas comunes, muchas veces sin formación académica, con escasos estudios de secundaria y hasta preparatoria, pero eso no implica que hagan mal las cosas de su competencia, pues todos tienen una partida para pagar asesores, el problema está en que contratan como asesores a sus familiares, amantes, compadres o pareja sentimental de sus preferencias sexuales alternativas.

Dejar de aplicar la ley,y hacer uso de los instrumentos considerados por la norma constitucional y secundarias, solo sucede en sociedades autoritarias, pero no en un estado donde se dice se practica la democracia, porque la democracia no solo es la facultad de elegir a sus gobernantes mediante el voto, sino la democracia es una forma de vida, donde se busca el mejoramiento de la forma de vida de todos y cada uno de los integrantes de esa sociedad, pero además, implica aplicar las leyes y sancionar a quienes violentan el estado de derecho, precisamente para eso, para hacer valer la norma y sostener vigente el estado constitucional de derecho. Cosa que hace más de dos décadas en Oaxaca se ha dejado de hacer desde que le cayó la maldición del cómplice asesino iraquí y el de Chalcatongo, continuando con Gabino y rematando con este sujeto apodado cachorro.

Ya no hay duda alguna de que en Oaxaca no existe un estado democrático, ni la vigencia del estado constitucional de derecho. Cómo podría decirse lo contrario, si no hay obras, no hay inversiones, no hay nuevos y verdaderos empleos, pero si hay una ola de asesinatos, además, existe un contubernio entre los tres poderes para sostener las barbaridades y abusos de poder del ilegal presidente del tribunal superior de justicia de Oaxaca, así con minúsculas, con notoria complacencia de los corruptos ministros de la Suprema Corte. ¿Qué esperan los oaxaqueños para darse cuenta que el destino de Oaxaca y los oaxaqueños, está en manos equivocadas, en manos de los oaxaquenses?

Ojala le toque a Oaxaca la ratificación de mandato de gobernador, para que sin duda reaccione y por lo menos tenga un año menos de desgracia y estancamiento. Así, a la prensa chayotera, no a la fifí, también se le acabe pronto su lucro cotidiano por sus alabanzas a un falso estado democrático y a malos gobernantes.

Es necesario que en Oaxaca, como en todo el país, vuelvan a tener uso y vigencia todas las figuras jurídicas que se han dejado en desuso o que se usan para beneficiar a sus compañeros corruptos, ladrones y asesinos.