Cuauhtémoc apela a la memoria y encamina la victoria del América sobre Cruz Azul en el Juego de Leyendas

El Economista.

Ciudad de México. Cuauhtémoc Blanco recupera la memoria cuando se pone el short y las espinilleras. También lo hace cuando pasa el balón con un taco o anota de penal previo a una carrera que inicia desde la media luna del área grande. El campo siempre donde da su.mejor desempeño, pese a que se ha empecinado en cambiarlos por un despacho, en el que se ha desarrollado como político.

Corre poco, encorvado y mantiene su lenguaje obsceno. Pero también mantiene la técnica individual que lo llevó a jugar tres Mundiales, ganar un título con su querido América y a ser el último ídolo unánime del fútbol mexicano.

Cuahtémoc fue el viejo verdugo del Cruz Azul y ayer, en el Juego de Leyendas del Clásico Joven, lo volvió a hacer. Primero, cobró y anotó un penal al minuto 1 y, luego, al 77′ sentenció el duelo y celebró con su clásica seña: una mano a la altura de su oreja y la señalando a la tribuna, que definió el 3-1 final

El ex astro será el próximo gobernador de Modelos, pero se escapa al pasado cada vez que puede. Se pone, el short, las espinilleras y la casaca para participar en juegos de veteranos en diferentes campos al rededor del mundo. También da entrevistas a reporteros de deportes, pocas a comparación de las propuestas que tiene para su gubernatura entrante.

Así fue la tarde en el Estadio Azul. Cuauhtémoc se robó el show y opacó el regreso de César ‘Chelito’ Delgado a México. El argentino, además, no supo que era ganarle a los azulcremas mientras fue jugador del Cruz Azul y no lo sabrá gracias a la aparición estelar de Cuauhtémoc, el gobernador electo que extraña las canchas.