Hay mucha conciencia ya, pero también mucha violencia: Valentina Cooke

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Rodrigo Islas Brito.

Valentina Cooke comenta que esta es su primera vez en Oaxaca y su primera vez en México. Con once años de componer e interpretar sus propias canciones la artista argentina habla en entrevista sobre el cariz social y combativo de sus rolas, que hablan de sociedades donde no importa quien la haga, sino cuantos la paguen.

“La carga política en mis canciones es algo más profundo, no es solo político. Mi infancia fue muy humilde, me crie en la Patagonia. Mis viejos se fueron para allá en la época de la dictadura militar”.

Cooke comenta que ella y su familia se criaron en esta tierra del fin del mundo en una condición social bastante crítica, con muy bajos recursos. Muy en el medio de la montaña, sin luz, sin agua.

“Viví una vida humilde, pero también una vida muy rica en otros sentidos. Cuando llegue a vivir a la ciudad me cayó el contraste de lo violento que es el sistema. Por eso me identifico mucho con la gente humilde y con quienes la pasan mal”.

La intérprete considera que su sentido contra la injusticia es muy grande, y sobre la situación de violencia y desazón social y económica que se vive actualmente, la autora de La Respuesta y Kimika, considera:

“Estamos en una situación de bisagra en que algo va a pasar. Por un lado esta esté miedo y desesperación de decir por Dios, esto no va a acabar nunca, solo se va a poner  peor”.

“Y por otro lado existe ya mucha conciencia, un convencimiento de la gente de que ya no se va a aguantar las mismas cosas que pasaron antes”.

“Esta es la gran incertidumbre, hay mucha conciencia ya, pero también mucha violencia”.

Cooke que en sus canciones habla sobre esa codicia que nunca acaba y esa venganza que nunca termina, comparte que en Argentina la trata de personas es un problema muy grave. Aun así recalca.

“Me tildan de positivista, pero yo pienso que esto va a cambiar, que la gente va a cambiar. Hoy con las redes sociales  hay más herramientas, más información, aun cuando exista también más manipulación”.

“Hablar de estos temas en la música, en la literatura y en cualquier otro planeta,  significa que pueden venir a vendernos la misma película de siempre, pero les va a costar mucho más”.

“El conocimiento te hace libre”, declara  Valentina y relata que en su país hay un circuito de rock político que por supuesto no se escucha en la radio

“Con bandas que van describiendo lo que sucede en la política argentina y denunciándolo a través de sus canciones. Yo no lo puedo hacer, no me sale.  No me gusta la política ni estar metida, porque siento que en todos lados existe la corrupción y la ambición por más y más poder”.

Habla de la banda Las manos de Filippi, cuyo productor y guitarrista, Gaspar Venegas, es su marido y productor de sus discos.

“Los mensajes de esta banda son  muy de conciencia y de enterar a la gente de lo que está sucediendo en su país. Como seguirle los pasos a los desaparecidos”.

De sus tres discos, que compuso y grabo, define al primero Despertar, como más tranquilo y soulero, y al segundo, Amor y miedo, como más urbano, con sonidos de computadora y más hiphopero.

Por estos días está grabando su tercer disco con una banda, siendo la primera vez que hace esto

“En el primer disco mi marido, Gaspar Venegas, ejecutó casi todos los instrumentos, fuimos armando la producción de arreglos, y amigos. Con invitados que vinieron a grabar. Forme distintas bandas para presentar el disco”.

“El segundo disco fue más desde la computadora con loops y programaciones”, el cual presentó hace unas semanas en el bar Txalaparta de la ciudad de Oaxaca.

¿Porque ir del soul al Hip Hop?, se le cuestiona a la compositora, quien responde que a larga estos están más que relacionados.

“He escuchado a bandas que los mezclan mucho como The Ruts. Son géneros de música negra que se relacionan y se llevan muy bien”.

La artista cuenta que empezó haciendo coros en una banda llamada Seres afines, banda más rockera, y en otra, Cartel de Quinquela, banda de hip hop con la que dice haberse sentido más a gusto

El padre de Valentina es un rockero de la Patagonia, un citarista e interprete ingles de 65 años llamado Mike Cooke, quien ahora a apenas está grabando su primer disco con temas propios.

Lo define como  su influencia, y después habla  de Tina Hagen , Tina Turner y Tracy Chapman, las cantantes cuasi míticas  que la influyeron cuando vivió, sintió y comenzó a conocer el mundo en el Bolsón, su pueblo de origen

Erikah Badu, Concha Buika, India Arie, son otras de las influencias que la rubia intérprete cita para su crecimiento musical. A esta última, Arie, símbolo del neo soul, la entrevistada la responsabiliza de haber jugado un papel decisivo a la hora de haberse puesto a componer.

“Me inspiró muchísimo. Su música y sus letras son como muy orgánicas, profundas”.

Cooke dice renegar de no escuchar más música en español, ”pero en mi casa se escuchaba mucho el inglés por ser el idioma de mi padre”.

“Crecí con músicos, mi padre, mis hermanos, me case con un músico. Pero no le daba ni dos mangos a que me iba a dedicar a esto. Me gustaba más el arte plástico”.

“Mi marido me dijo que podía hacerlo (componer y cantar) y dije, bueno voy a probar. Saque algunas canciones de Arie en la guitarra , de ahí aprendí acordes y me salió una canción de principio a fin , sentí entonces una explosión dentro de mi donde quería escribir más y más . En un año escribí mi primer disco”.

Valentina dice aspirar a que la gente se pueda conectar con lo ella hace y dice en sus canciones. Cuando se le cuestiona como es vivir de la música, responde que esto es algo que todavía no le está sucediendo. Cuenta que vive de otras cosas, como su habilidad para la cocina o para el estilismo.

“En internet hay tanto y hay de todo, que bueno, musicalmente también es muy difícil llegar a algún lado. Pero de repente sucede que  en tu muro te comenta alguien que te escribe de Nueva Zelanda, y dices muy bien, buenísimo, hacer esto vale la pena”.

De vuelta a su lado combativo, que la verdad parece ser el único, Cooke, quien afirma en sus letras  que canta por la libertad y que por ella estoy acá. Que habla de la sangre  que derrama la impunidad, de los vampiros que van al poder

La que recuerda que aquí no se te ocurra protestar porque la ley no te va a amparar, la que dice que todos somos fichas esperando el dado, habla sobre la primera impresión que tuvo cuando llegó a Oaxaca y un grupo de más de quinientos maestros de la sección 22 estaba bloqueando el aeropuerto.

Y después otras decenas de maestros estaban entre lonas y amarres en un plantón magisterial en el zócalo de la ciudad, en oposición a una flamante Reforma Educativa del gobierno federal.

“Cuando iba a llegando, la gente acá en Oaxaca me veía como turista y se preocupaban, me decían, ay que feo que encuentres esto en la ciudad, ya no vas a querer regresar”.

“Para mí no es feo, me parece buenísimo que se planten ahí en medio de la plaza que les chupe un huevo todo y puedan estar ahí manifestándose  y exigiendo sus derechos. El turismo que se cague”.

Parafraseando una de sus canciones, a Valentina Cooke el cielo rojo parece encenderla en llamas, donde quiera que esté la encuentre.