No hay verdad histórica para las masacres mexicanas: Julián Herbert

“¿Por qué los mataron? No sé, te puedo decir como pasaron las cosas pero no porque lo hicieron ¿Por qué mataron a los 43 normalistas en Iguala? ¿Tú sabes? , yo no lo sé. Realmente no sabemos. México es un país muy violento. ¿Por qué desaparecemos a nuestros congéneres y además nos vale madre? Para mí esa sería la pregunta”.

Poeta, escritor, músico, melómano, Julián Herbert responde a la pregunta de porque 303 chinos fueron asesinados en 1911 en una masacre de odio cometido por tropas maderistas y los ricos de Torreón Coahuila, como lo consigna en su más reciente libro La casa del dolor ajeno.

Poeta, escritor, músico, melómano, Julián Herbert responde a la pregunta de porque 303 chinos fueron asesinados en 1911 en una masacre de odio cometido por tropas maderistas y los ricos de Torreón Coahuila, como lo consigna en su más reciente libro La casa del dolor ajeno.

Pero el nativo de Acapulco también habla Apatzingan, de Tlatlaya, del pueblo entero exterminado en Allende Coahuila , de las fosas clandestinas de San Fernando, Tamaulipas.

“De Caín en adelante, un solo río de sangre, decía el poeta Eduardo Lizalde para describir a México, y tenía razón”.

Herbert asegura que no quiero creer en la validez de las matanzas rituales que cada tiempo se dejan caer en México a manera de lavatorio azteca, como acusaba Octavio Paz.

“No es un tema ritual, porque lo ritual es inevitable. Es un tema cívico. No es posible que seamos unos asesinos porque el destino nos condenó a eso”.

Julián Herbert asegura además que para las matanzas y masacres mexicanas “no existen las verdades históricas”.

Respecto a su nuevo libro, el autor de Canción de Tumba y Soldados muertos, recuerda que inició cuando “un compa le contó la historia cuando era niño”. El mismo que después le abrió la ceja de una pedrada en un Halloween , y más tarde en su convalecencia le dijo que Pancho Villa  había masacrado a los chinos.

“Una versión popular e histórica que es puro pedo. Villa no mató a los chinos. Pero si tu vas a Torreón y te subes a un taxi  te dicen que Villa los mató, pero si vas a un restaurant, los torreonenses aceptan que la matanza sucedió. Lo que no aceptan es que ellos como cultura ellos fueron los que los mataron”.

El escritor, quien llegó a vivir a Torreón, Coahuila a los 17 años, asegura que “los torreonenses son muy chingones, muy bravos, una cultura espectacular. Pero son unos misóginos, xenófobos e intolerantes. Una sociedad muy cerrada pero encantadora al mismo tiempo”.

Mira a México como un país racista y clasista, y cuenta que el  titulo de La casa del dolor ajeno  del libro-crónica surgió  a raíz de que así llamaban al equipo local de futbol Santos, “a los que era imposible ganarles en Torreón”.

“Nunca he sido periodista, soy un wanna be. Así que fui a Torreón a hacer una crónica de máximo 25 páginas que pensaba vender para Gatopardo. Entrevistar a cinco taxistas y preguntarles quien mato a los 303 chinos”.

“Me enamoré de la historia. Mientras entrevistaba a los taxistas les salieron otras preguntas. Un historiador me dijo que en el D.F había un archivo”.

Sobre Francisco Villa y su papel como falso culpable, Herbert asegura que por principio de cuenta el Centauro del Norte como personaje le cae bien.

“No lo puedo negar. Pero tampoco aquí es que todo sea bueno o malo, lo que pasa es que como Villa era un ojete, todos los pinches  muertos de la Revolución Mexicana se los quieren cargar a él”.

Herbert comparte que desde que La Casa de dolor ajeno fue publicada,  se han publicado también  cinco distintos textos sobre el libro en la Laguna.

“Carlos Castañón hizo un gran reseña en el Siglo de Torreón, el periódico más fascista de la Laguna. El fundador de ese periódico fue  también el fundador de la liga antichina de Torreón”.

“Eso habla de que hay cosas que hemos logrado como sociedad. Mas fácil me van a censurar en Saltillo que en Torreón”.

Sin que nadie se lo pida, Julián aclara que no es  “un pejezombie”. “Me caga Andrés Manuel López Obrador, sobre todo porque ya lo perdimos. A pesar de que vote por él tres veces”.

Sobre la música, dice que la hace todos los días.  Tiene una banda de rock Los Madrastras, de la cual es vocalista.

“La música es la base del discurso literario. La canción en un producto cultural muy refinado, un instrumento jurídico construido por la genero más jodida de este país”.

Finalmente sobre su nueva faceta como reportero inaugurada por su crónica La Casa del Dolor Ajeno, no duda en definir que “es una chinga”.

“Pedirle una entrevista a un tipo y que te diga pasado o mañana, plegarte al tiempo de los demás Antes yo era de los que decía que si me quieren entrevistar pues que me esperen”.

“Pero cuando tú tiene que buscar la nota, tú eres el que se mueve, al otro cuate le vale madre”.