La certera línea amarilla de Celso García

“Sin apoyos económicos tenemos que aumentar la creatividad y madurez de nuestras historias. Tenemos que filmar como sea, usar nuestra creatividad para levantar nuestros proyectos”.

Celso García, cineasta ganador  a la mejor película en el más reciente Oaxaca Film Fest por La Delgada Línea Amarilla, define así el espíritu de batalla que debe significarse entre las y los cineasta que quieren y hacen cine en México.

En medio de la posible conversión del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) en una Secretaría de Cultura y los recortes presupuestales del gobierno federal hacia la cultura en general, que según García ya están dejando ver en recortes en apoyos a la difusión a las películas que el propio Estado produce.

“Tenemos que seguir produciendo sí o sí. La tecnología ha ayudado mucho y podemos seguir produciendo cosas de gran calidad con mucho menos dinero”.

“No hay solamente que estirar la mano para solicitar apoyos, hay que convertirnos no solo en los creadores, sino también en los promotores y los vendedores de nuestros propios proyectos”.

García  cuenta que le tomó siete años levantar La Delgada Línea Amarilla, su opera prima filmada con fondos de FIDECINE y EFICINE

Producida por Bertha Navarro, Alejandro Springall y Guillermo del Toro, el cineasta cuenta que hubo momentos en los que estuvo a punto  de tirar la toalla, “porque no veía la luz con la película”.

La cinta cuenta la historia de una  cuadrilla de hombres que son contratados para pintar la línea amarilla que va en medio de la carretera que une a dos pueblos.

“Es una road movie, aunque yo digo que es más bien una walk movie. Donde los protagonistas  todo el tiempo van empujando un carrito con el que pintan las líneas de la carretera, un trabajo de 200 kilómetros que tienen que concluir en menos de quince días”.

Celso menciona que mientras se desarrolla la historia, los personajes se van conociendo y sus historias personales se van abriendo.

Damián Alcázar, Joaquín Cosío, Silverio Palacios, Gustavo Sánchez Parra  y el principiante Américo Hollander son los protagonistas de la cinta, a los cuales el entrevistado califica como “actorazos”.

“De los mejores que hay en México, soy muy afortunado de haberlos tenido en mi primer película”

“Desde que escribí el guion el casting ya lo tenía visualizado. Mucho de los personajes los escribí pensando en los actores. Pero yo no sabía si iba poderlos tener. Son actores que están muy ocupados con muchos proyectos, su agenda está prácticamente llena”.

“Conjuntar sus tiempos fue complicado pero se dió”.  García comenta que, actores de  experiencia y buenas películas como Alcázar, Cosío, Palacios y Sánchez Parra superaron sus expectativas, pues fueron muy abiertos para con su trabajo como director. “Aportaron mucho”.

“Siempre había una propuesta suya de cómo podríamos mejorar una escena. Yo trate de darles libertad en cuanto a los diálogos. Estaban ya escritos pero me parecía importante que se sintieran cómodos con ellos”.

“Hubo libertad para que los adaptaran a como ellos asimilaran su personaje”.

El cineasta tapatío se declara contento con el resultado final de su cinta y con la reacción del público, de los actores y de los productores de la película.

Reflexiona sobre como el personaje del protagonista de La ley de Herodes, un tipo veterano que  busca una reunión con un hijo al que decidió olvidar años atrás, establece ciertos lineamientos temáticos con el viejito que trata de recuperar su radio aunque quede colgado de una ventana  de Su radito (2002) su primer cortometraje, y con la anciana que busca recuperar a su vaca del naufragio de La leche y el agua (2006) su corto más conocido hasta la fecha.

“Son personajes que están un poco perdidos en la vida y luchan por recuperar algo de lo que perdieron. El caso del personaje de Alcázar,  esta historia de 200 kilómetros es para él una llamada para retomar nuevamente el camino”.

Con sus  protagonistas buscando recuperar un regreso o inmersos en el inicio de un nuevo camino, Celso se declara como un cultivador  del cine de personajes, donde lo verdaderamente  importante es aquello que está sucediendo dentro de su cabeza y su corazón.

“Es bueno darles un contexto atractivo, interesante e idóneo para que ellos puedan conocer a que les está sucediendo dentro. También me gusta darle una buena estética a mis películas”.

Dice que el humor  es esencial en su filmografía porque este siempre está presente en la vida, a la cual ubica como “una  dramedy  constante”.

“Aquí no hay nada más que una carretera, un semidesierto y una máquina para pintar líneas. Lo que sostiene a esta historia son sus acciones y sus sentimientos”.

Seguidor del cine de Wes Anderson, Alexander Payne y Paul Thomas Anderson, Celso sostiene que esa dualidad risa y llanto inherente en la existencia humana es lo que significa su manera de imaginar una historia. 

Cuenta que actualmente está escribiendo el guion de su segunda película de la que se ahorra los detalles, y que con su casa productora coproduciendo en asociación con Atomic Cartoons, de Canadá, una serie animada llamada Mariachi Zombi.

“Los mejores animadores del país están en Guadalajara, ahí están Luis Téllez, Sofía Carrillo, Carla Castañeda  y  Juan José Basurto”.

“En Guadalajara quisiéramos hacer más cine. Hubo o hay un fideicomiso para hacer películas”.

Comenta que este fondo proviene de una  mezcla de recursos del gobierno del estado de Jalisco e IMCINE. “Ojala este año se vuelva a repetir”.

“Si queremos contar historias hay que dejar de pensar de una manera local y vernos como un solo país”.

“Están reduciendo fondos para la cultural de una manera alarmante, no debería de ser así. No me ha quedado muy claro como es que quiere reorganizar toda esta nueva secretaría  de cultura a nivel nacional. Hay  baches en una información que debería ser clarísima”.

“A los creadores de México nos gustaría saber qué es lo que va a suceder y de cuánto va a ser el recorte presupuestal”.

“Cada historia es distinta, a cada director se la ha complicado o facilitado hacer su película de distinta forma. No me puedo quejar realmente he sido muy afortunado de poder hacer las historias que yo he querido”.

“Cada película tiene una camino personal, el camino de La Delgada Línea Amarilla tenía que durar siete años. Este tiempo me ayudó a madurar más mi ideas y la película en general”.

“Es un camino que cuesta pero que así debe ser, porque así uno como director madura sus historias y aprende que el cine es duro. Levantar una película en cualquier parte del mundo es complicado”.

La Delgada Línea Amarilla tiene programado su estreno comercial a nivel nacional el 23 de enero de 2015  con el respaldo de Corazón Films.

“Sé que no será un blockbuster comercial. Es una película de otro corte, pero conecta con todas las edades”.

Celso García ha quemado sus naves en el arte de hacer cine, y a pesar de recortes presupuestales y supuestas líneas temáticas de comercialismo comprobado, no se va a echar atrás.