La identidad intervenida de Ariadna Rojas

Sonrisas en la casa, en la playa, en un auto, con peinados sesenteros o trajes de gala acolchonados, en una navidad, en unos quince años, en el datsun 72 recién sacado de la agencia, sentados a la mesa, a colores cromáticos y empastelados que sorprenden,  o  en un blanco y negro que apretuja.

Rostros y personas que hoy se han vuelto anónimos en sus propias fotos, en el testimonio de un tiempo que los vio vivir y que ahora amenaza con olvidarlos.

Ariadna Rojas Alcántara, con cinco años de fotógrafa, tiene un gusto por comprar cámaras viejas y fotos viejas que encontraba en los mercados de pulgas.

“Fue un proceso orgánico en el que empecé recortando, pegando y mezclando esas fotos. Después llegaron la aguja y el hilo”.

Rojas descubrió que la identidad de nuestra propia imagen era un bien a ser intervenido,  mezclado y subvertido desde las entrañas de su fragilidad.

“Con técnicas de bordado del tipo del que hacen las señoras  para las servilletas de las tortillas”.

Ariadna, quien estudio fotografía en la Escuela Activa en la Ciudad de México y algunos  seminarios en el Centro de la Imagen, lleva dos años interviniendo fotografías, trazando vértices de hilos que versan sobre la vacuidad de sentirnos hechos, de ver en una foto de nuestro rostro sonriendo, una clave para la realización personal.

“En las personas que están en esas fotos, se percibe inherente un proceso de borrado, de olvido La identidad es pasajera, hoy pensamos que sabemos quiénes somos. Pero al final eso también es una ilusión”.

“Mi intención al intervenir estas fotografías era abonar mas a esa  pérdida de identidad, a ese nosotros que un día vamos a dejar de ser”.

Rojas considera una cuestión de estética el buscar que hilo o que puntada le va mas a cada foto, “es como bordar las servilletas sobre las  imágenes”.

“Mi abuelita, guardaba sus fotos como si fuera la cajita de sus muertos. Tú veías las fechas de las fotos y te dabas cuenta de porque lo decía”.

Alguien le cuenta entonces a la fotógrafa la anécdota de una anciana que se supo liquidada cuando una sobrina nieta tomo las fotos de su familia para ir a venderlas a un mercado de pulgas. Como la constatación de que sus recuerdos estaban terminando. Seis meses después la anciana estaba muerta

“Nos vamos y ahí se acabo y nadie sabrá quienes fuimos, ni que estuvimos aquí. Podrá quedar el documento y pero la identidad de habrá esfumado”.

Ariadna cuenta que también lleva actualmente un proyecto de un álbum familiar, donde mezcla  fotos donde  no se muestran  los rostros.

“Es como para resaltar la ilusión que puede llegar a ser el tener un carnet de identidad y pensar que nos protege de algo”.

La fotógrafa afirma que este proyecto va lento pues para ella los proyectos autorreferenciales son más largos y difíciles.

Identidad: Circunstancia de ser una persona o cosa en concreto y no otra, determinada por un conjunto de rasgos o características que la diferencian de otra.

Al final, para Ariadna Rojas, en el tobogán del tiempo ni nuestros rasgos más precisos, ni nuestras características más apreciadas, podrán diferenciarnos del suspiro en el que vivimos.

Las fotografías intervenidas de Ariadna Rojas están a la venta en la tienda del Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo, con una página pronta a ser puesta en circulación: www.ariadanarojas.com

Además de su fotovejera.tumblr.com, donde a diario Rojas postea sus propios procesos creativos.