Reaparición del Sarampión y Gusano Barrenador en México prueba colapso en la salud humana y animal

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DETRÁS DE LA NOTICIA
Alfredo MARTÍNEZ DE AGUILAR

 

* Ambos eventos no solo representan amenazas directas para la salud de personas y animales, sino que también ponen en evidencia desafíos profundos en cobertura de vacunación, vigilancia epidemiológica, respuesta sanitaria y coordinación interinstitucional.
* Los miles de contagios confirmados han generado un riesgo real de perder la certificación que otorga la Organización Mundial de la Salud (OMS) como país libre de sarampión, una distinción histórica alcanzada décadas atrás y símbolo de la eficacia de la vacunación.

Una señal de alerta para la salud pública humana y animal es la reaparición del sarampión y del gusano barrenador en México, que no es un fenómeno aislado, sino un llamado de atención a los desafíos persistentes en salud pública humana y animal.

Mientras el sarampión resurge por brechas en la vacunación y cambios demográficos, el gusano barrenador reaparece por fallas en sistemas de control zoosanitario y vigilancia, lo que trae consigo el riesgo de que se conviertan en crisis de salud pública.

Ambos fenómenos apuntan a la necesidad urgente de fortalecer programas de inmunización sostenidos, integrar sistemas de vigilancia humanos y animales bajo enfoques colaborativos, y garantizar que la infraestructura sanitaria esté preparada para detectar, contener y mitigar brotes.

En 2025 y 2026, México enfrenta simultáneamente dos problemas de salud que parecían en gran medida superados: un brote de sarampión y la reaparición del gusano barrenador del ganado.

Ambos eventos no solo representan amenazas directas para la salud de personas y animales, sino que también ponen en evidencia desafíos profundos en cobertura de vacunación, vigilancia epidemiológica, respuesta sanitaria y coordinación interinstitucional.

El sarampión, una enfermedad viral altamente contagiosa prevenible mediante vacunación, estaba prácticamente controlado en México durante décadas, gracias a los programas de inmunización. Sin embargo, desde 2025 el país experimenta un repunte dramático de casos:

En 2025, México acumuló miles de casos confirmados, con cifras que superan los 6,000 contagios, concentrados mayoritariamente en estados como Chihuahua, Jalisco, Guerrero y otros, según reportes oficiales.

Esta situación ha generado un riesgo real de perder la certificación que otorga la Organización Mundial de la Salud (OMS) como país libre de sarampión, una distinción histórica alcanzada décadas atrás y símbolo de la eficacia de la vacunación.

Las áreas más afectadas concentran brotes persistentes con casos activos y propagación a múltiples entidades (hasta 29 estados con contagios), demostrando que la expansión no ha sido localizada sino de alcance nacional.

Varias razones explican esta reaparición: Cobertura de vacunación insuficiente después de brechas en los programas de inmunización —muchas derivadas de las interrupciones de servicios de salud durante y después de la pandemia de COVID-19— que dejaron a segmentos de la población sin protección completa contra el sarampión.

Movilidad internacional de personas y transmisión transfronteriza, con casos importados desde brotes en Estados Unidos y otras regiones. Bajas tasas de vacunación en comunidades rurales o con acceso limitado a servicios médicos, que facilitan la circulación del virus.

A pesar de los esfuerzos de las autoridades sanitarias, el brote persiste y subraya la fragilidad de los sistemas de inmunización cuando no se mantiene una cobertura uniforme y sostenida.

El gusano barrenador del ganado es una mosca cuyos larvas se alimentan de tejido vivo, causando una enfermedad conocida como miasis. Esta plaga afecta principalmente al ganado bovino, equino y ovino, pero también puede infestarse en otros animales de sangre caliente e incluso en seres humanos, donde la infestación causa graves lesiones, dolor y riesgos de infección secundaria.

México logró erradicar esta plaga en 1991, mediante programas de control transfronterizo y el uso de técnicas de insecto estéril, en colaboración con Estados Unidos y otros países centroamericanos.

Desde finales de 2024 y extendiéndose durante 2025, la plaga ha resurgido de forma alarmante: Se han confirmado miles de casos en animales, con cifras que superan las 5,000 infestaciones y un aumento sostenido que sugiere que la plaga no está bajo control.

Casos humanos de miasis han sido reportados en múltiples estados —incluidos Chiapas, Campeche y Yucatán— con docenas de personas afectadas, algunas hospitalizadas y con lesiones severas.

El Gobierno mexicano ha declarado una alerta sanitaria nacional y emergencia de sanidad animal para intentar frenar la expansión de la plaga, lo que refleja la gravedad de la situación.

Se han identificado varios factores que permitieron que esta plaga retornara: Interrupciones en programas de control y producción de insectos estériles, parte fundamental de la estrategia de erradicación histórica.

Movilidad no regulada de ganado y falta de vigilancia zoosanitaria, que han facilitado la dispersión del gusano desde zonas endémicas hacia el interior del país. Condiciones climáticas favorables que incrementan las tasas de reproducción de la mosca.

El impacto de las infestaciones en la salud animal representa pérdidas económicas significativas para la ganadería, con mortalidad animal, disminución de productividad y mayores costos de tratamiento.

Constituyen un riesgo de zoonosis, cuando las larvas infestan heridas abiertas de personas, especialmente en contextos rurales o con alta exposición al ganado.

La simultaneidad de ambos fenómenos —una enfermedad viral reemergente en humanos y una plaga parasitaria de impacto zoonótico y agrícola— subraya varias debilidades estructurales:

Disrupciones en Programas de Prevención. La caída en la cobertura de vacunación frente a enfermedades prevenibles como el sarampión deja a la población vulnerable a brotes que requieren respuestas costosas y prolongadas.

Brechas en la Vigilancia Integral. La vigilancia epidemiológica y zoosanitaria debe integrar datos y acciones tanto en salud humana como animal bajo un enfoque de Una Sola Salud, pero la fragmentación institucional y los vacíos operacionales han limitado su eficacia.

Capacitación y Recursos Insuficientes. El control del gusano barrenador exige recursos técnicos específicos (producción de insectos estériles, inspección zoosanitaria), mientras que el control de brotes de sarampión requiere infraestructura para vacunación masiva y rastreo de contactos.

Movilidad y Globalización de Riegos. La reintroducción de enfermedades y plagas está influenciada por la movilidad de personas, animales y productos, lo que exige cooperación regional y vigilancia fronteriza reforzada. La presión en ambos frentes puede agotar capacidades.

alfredo_daguilar@hotmail.com
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