Entre las latas y los refrescos de una tienda de la esquina, un hombre aprovechó la inocencia de una niña que solo fue a comprar.
Casi cinco años después, la justicia lo sacó a rastras de su escondite.
El tipo, identificado como U.L.P., operaba detrás del mostrador de una tienda de abarrotes en los Valles Centrales. El 25 de noviembre de 2020, una menor entró a su negocio. Después de que ella pagó, él salió, la agarró y la violó. Para rematar el horror, le dio un dulce en la boca y le amenazó con que no contara nada.
La niña, con el miedo y la culpa que dejan estos monstruos, finalmente habló. Su denuncia encendió la investigación. La Fiscalía lo buscó, pero el sujeto se había escondido.
Este jueves, agentes ministeriales irrumpieron, con una orden de cateo, en una casa de la calle Colón, en Cuilapam de Guerrero. Allí estaba, refugiado. Lo agarraron sin resistencia. U.L.P. ahora está en manos de la Fiscalía de Niños y Adolescentes. Le toca la certificación médica, la celda y el peso de una ley que, esta vez, llegó tarde pero llegó.




















