Palacio Nacional amaneció este miércoles blindado con vallas metálicas de casi tres metros de altura. La medida, implementada como precaución ante la marcha convocada por la Generación Z para el próximo 15 de noviembre, transformó por completo la imagen del corazón político del país.
El cerco de acero fue instalado desde ayer, abarcando una buena parte del perímetro de la Plaza de la Constitución.
Según fuentes oficiales, el blindaje busca evitar daños a los muros históricos y garantizar la seguridad durante la movilización.
Sin embargo, la acción ha provocado reacciones encontradas: para algunos, representa una medida preventiva lógica; para otros, simboliza la distancia del gobierno frente a las nuevas generaciones que exigen ser escuchadas.
La marcha promete ser una de las más observadas del año, en un contexto de creciente tensión social y cuestionamientos sobre la libertad de manifestación en México.



















