* Un edil exhibido en video por agredir físicamente a una mujer indígena busca reelegirse amparado en los usos y costumbres
En San Pedro Ixtlahuaca, municipio ubicado en los Valles Centrales de Oaxaca, la figura de Roberto Pérez Delgado (@RobertoPerezD_ ) se ha convertido en el epicentro de un debate que sacude los cimientos del sistema electoral local.
Pese a haber sido exhibido en video mientras agredía a una mujer indígena, el edil aspira a reelegirse bajo el amparo de los sistemas normativos internos, conocidos como usos y costumbres.
El caso ha desatado críticas que denuncian la permisividad de los sistemas comunitarios que, en ausencia de regulaciones más estrictas, permiten a personas señaladas por violencia de género acceder o mantenerse en cargos de elección popular.
El incidente, ampliamente difundido en diciembre pasado, muestra a Pérez Delgado jaloneando y golpeando a una mujer vestida con indumentaria tradicional, en medio de un altercado en la vía pública.
La Fiscalía General del Estado abrió una carpeta de investigación y el gobernador, Salomón Jara, exigió su separación del cargo. Sin embargo, hasta ahora no existe impedimento legal para que el edil busque nuevamente la presidencia municipal.
“Se trata de un vacío legal que normaliza la violencia política y permite que un agresor pueda competir como si no hubiera pasado nada”, denunció la activista Alejandra Ramos, integrante de la Red Estatal de Mujeres en Resistencia.
La brecha legal
El marco de los sistemas normativos internos reconoce la autonomía de las comunidades para elegir a sus autoridades de acuerdo con sus usos y costumbres. Pero en la práctica, advierten especialistas, esta autonomía no puede estar por encima de los derechos humanos.
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