Una mujer de 77 años denunció que fue despojada de su vivienda y de su negocio de mezcal por integrantes de la organización campesina; señala a su propia hija como instigadora
Una disputa familiar derivó en un episodio de violencia que conmocionó al municipio de Huajuapan de León por el abuso contra la madre y el uso de grupos violentos con bandera social.
Angelina Juana Hernández Arroyo, de 77 años, denunció que fue desalojada de su vivienda y de su pequeño expendio de mezcal en el centro de Huajuapan de León por un grupo de hombres armados con palos y tubos, vinculados al Frente Nacional Indígena y Campesino (FNIC).
Según el testimonio de la mujer, la agresión fue instigada por su propia hija, quien habría contratado a los dirigentes locales de la organización para forzar la entrega del inmueble.
El operativo, ocurrido este martes, en la calle Indio de Nuyoó, terminó con la detención de Efraín C. G., coordinador local del FNIC, y de otros siete integrantes, trasladados a la Vicefiscalía Regional de Justicia.
Vecinos relatan que los agresores irrumpieron en la casa, vaciaron el local y lanzaron las pertenencias de la anciana a la calle.
“Nunca pensé que a mi edad iba a tener que pedir auxilio de esta forma”, escribió Hernández Arroyo en una carta dirigida a la presidenta Claudia Sheinbaum, al gobernador Salomón Jara y al alcalde Luis de León Martínez Sánchez.
“Lo que más duele es que fue mi propia hija quien los contrató para quitarme mi casa”.
Los documentos de propiedad, consultados por la prensa local, confirman que el inmueble está a nombre de la mujer, aunque la hija había reclamado derechos patrimoniales en los últimos meses.
La Fiscalía de Oaxaca abrió una investigación por despojo, violencia familiar y daños a la propiedad, mientras que la Secretaría de la Mujer activó medidas de protección y ofreció refugio temporal y acompañamiento legal a la víctima.
El caso ha provocado indignación en la colonia Centro, donde comerciantes han instalado una carpa frente al local para exigir que la anciana recupere su hogar. “Hoy es ella, mañana podemos ser cualquiera de nosotros”, expresó María Elena Sánchez, vendedora de la zona.
La actuación de las autoridades municipales ha quedado bajo escrutinio. Según la denunciante, en un inicio funcionarios calificaron el hecho como una simple “resistencia entre particulares”, pese a las imágenes y testimonios que muestran el uso de la fuerza organizada.
Más allá del conflicto familiar, el episodio ha reavivado el debate sobre la protección de adultos mayores, en particular de mujeres, frente a disputas patrimoniales e intentos de despojo. Hernández Arroyo resume su exigencia en pocas palabras: “No quiero venganza. Solo quiero volver a mi casa, a mi mezcal, a mi vida”.




















