La política del horror en Oaxaca: los reciclados

Por Adelaido Santos

De miedo para Oaxaca. No bastan las desangeladas campañas de los aspirantes a la gubernatura que no han prendido. Ahora ya arrancaron también las campañas por las diputaciones. Y de una revisión rápida de las y los nominados por los partidos políticos a contender por las diputaciones, parece que la siguiente Legislatura será la antesala del terror. Y faltan los presidenciables (a los municipios, claro está), que con los nombres que se barajan, todo indica que el panorama empeora.

Más allá de encuestas maquilladas que publicitan los candidatos a la gubernatura, lo cierto es que en el grueso de la ciudadanía el actual proceso electoral no ha generado mayores expectativas. Y es que son fácilmente predecibles. La fórmula cómoda que para el proselitismo han encontrado unos y otras, u otros y unas, va en dos vías: 1) Las campañas en medios de comunicación aprovechando tiempos oficiales o simulando entrevistas “espontáneas”, inundando de espectaculares y propaganda impresa ciudades y carreteras; 2) Las campañas de tierra: concentraciones masivas, visitas domiciliarias, reuniones con sectores, gremiales, etcétera, acompañadas de un fuerte dispendio de utilitarios, despensas, playeras y un largo etcétera, sin dejar de lado, ¡faltaba más! el uso de los programas sociales para la compra y coacción del voto.

En la primera apuestan por la salida fácil, la mercadotecnia, el slogan llamativo, la música contagiosa y la demagógica promesa perenne de trabajar por Oaxaca. No pregunten por cómo le van a hacer para lograr ese mundo idílico que presentan. Son capaces, como lo hiciera alguna vez una candidata a diputada por el distrito de Zimatlán, al concurrir por segunda ocasión a pedir el voto de sus paisanos, que al reclamo de éstos de que no cumplió con un puente que les prometió gestionar, ni tarda ni perezosa la priista le dijo a uno de sus ayudantes: “mide el ancho del río, para ver cuánto de material necesitamos” y con medidas y todo les dejó la promesa de que “ahora sí, les voy a cumplir”. Han pasado 25 años y aún la recuerdan en San Bernardo Mixtepec: nunca más volvió. Del mismo modo actúan todos los candidatos a gobernador hoy día.

Murat, Alejandro, señala por ejemplo que “hay que concluir las obras dejadas a medias” para “dejar en el pasado las omisiones de obras inconclusas”. Y se compromete a que en 2017 se terminará la supercarretera al Istmo, iniciada por su padre, José Murat, hace 17 años. Y ahora firma los compromisos, ya no con Notario Público como lo hiciera en su campaña su jefe Enrique Peña Nieto (¿será porque él tiene su propia notaría?, habría que recordarle que ésta se encuentra en el Estado de México y que está de licencia).

Estefan Garfias, “Pepe Toño”, habla de evitar el regreso del autoritarismo. ¿El de Ulises en cuyo desgobierno fue secretario de Administración? ¿El de Murat en que era diputado federal priista y no se opuso a sus exabruptos? ¿El del “juniorcique” Diódoro Carrasco quien lo encumbró en su carrera política? ¿El de Gabino que resultó tan malo y tan corrupto que sus antecesores y donde tuviera varios cargos en que pasara con más pena que gloria?

Benjamín Robles dice que convertirá a Oaxaca en un “modelo de la transparencia”. ¿Acaso filtrará todas las llamas telefónicas intervenidas para descobijar a los actores políticos? ¿Despedirá a Jesús Romero, “El Charvelín”, amigo de Ulises con quien no oculta que recibió apoyos económicos? ¿Se quitará de encima a esos diputados que han sido paladines de la opacidad y de negarse a rendir cuentas como Chucho FALP?

Salomón Jara que promete un gobierno sin corrupción, ¿acaso devolverá los millones de pesos desviados de la Secretaría de Desarrollo Rural cuando fue titular? ¿Iniciará un juicio contra su compadre José Murat? ¿Correrá de Morena al rector de la UABJO, Eduardo Martínez Helmes, y sus testaferros acusados de sentar reales de corrupción en la Universidad?

Promesas y promesas. Y los candidatos a diputadas y diputados y a presidentes municipales, están para llorar. Expresidiarios, acusados de corrupción o de delitos varios, reciclados que en el colmo del cinismo desean regresar. Hugo Jarquín, Hernández Fraguas, Sergio Bello, Fredy Gil Pineda, Eufrosina Mendoza, Juan Iván Mendoza, Guadalupe Murillo, Nieves García Fernández, Eva Diego. De triste fama las y los candidatos. Van por el premio a la peor Legislatura y al saqueo de las arcas municipales, sin duda. Sólo algunas excepciones.

Como estarán las cosas para el PRI en Salina Cruz, por ejemplo, que Alejandro Murat esquivó a los candidatos del tricolor y brindó su apoyo a la candidata del PANAL, la joven empresaria Anayanci Urquidi. Y lo hizo en un acto público (ver fotos). Esta prometedora política salinacrucense parece que llegará muy lejos. Tal vez Tabatha Mata, otra joven emprendedora aunque arropada por el PSDO, el negocio de Manuel Pérez Morales y esposa. Tal vez, en un riesgoso beneficio de la duda, el tatamandón de Cipriano Flores, que va por el PUP, al menos le sabe al oficio.

Y pensar que faltan varias semanas de bombardeo publicitario, de contaminación visual, de ver a los candidatos hasta en la sopa repitiendo su demagogia de siempre.

LAS DEL ESTRIBO: Muy sospechosa la denuncia mediática de dos trabajadoras del IEEPO en contra del Asesor General, Juan Pablo Morales. Siguiendo los rastros de las féminas no son sino posiciones de Heliodoro Díaz Escárraga y Eviel Pérez; del grupo de los maestros pozoleros pues. Buscan escándalo en un área que es claro no maneja recursos y de las pocas que se han manejado con seriedad en el “nuevo-IEEPO”. Desvían la atención de los arreglos para intentar salvar las corruptelas del secretario de Finanzas de la sección 22 del SNTE. Y el director del IEEPO o peca de ingenuo o está en el juego.