Madre e hija comparten la misión de enseñar durante 15 años

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“Me da alegría ver cuántas personas que no sabían leer ni escribir, ahora ya saben firmar; las señoras ya pueden leer el letrero del autobús que van a tomar y eso, más que la gratificación económica, es lo que me motiva. Me gusta que la gente se supere, de hecho yo estudié la secundaria en el INEA”, expresó Hilaria Chávez Sánchez, asesora del Instituto Estatal de Educación para Adultos (IEEA).

Originaria de la comunidad de Santa Lucia Sosola, desde hace 15 años Hilaria Chávez Sánchez dedica su vida a alfabetizar a jóvenes y personas adultas, así como a apoyar a quienes ya han concluido su educación básica.

Actualmente brinda asesorías en la plaza comunitaria CECAFE ubicada en la agencia municipal de Trinidad de Viguera, así como en el Comité de Vida Vecinal de la colonia La Joya, en la Agencia Municipal de Santa Rosa y en el Comisariado Ejidal de Pueblo Nuevo, localizadas en esta capital.

Comenta que trabajar en el IEEA es muy satisfactorio, porque le ha permitido asesorar a familias completas, en especial a madres que no saben leer ni escribir y que al momento de alfabetizarse animan a sus hijos e hijas para que concluyan sus estudios básicos y estos a su vez invitan a más familiares o amigos.

Esta vocación de ayudar a la gente –dijo- también se la transmitió a su hija María Jimena, quien desde los seis años de edad la acompañaba a los círculos de estudio y a sus 15 años comenzó a dar clases.

María Jimena Velasco Chávez, quien ahora es asesora del IEEA, dice que su mamá fue la inspiración para que ella decidiera dedicarse a esta noble labor, ya que vio la superación que el estudio trae y diariamente la gente llegaba a buscarla para que los apoyara con sus estudios.

Señaló que desde los 18 años se incorporó al IEEA y aunque ya tenía experiencia en el tema educativo, sintió algo de temor cuando le tocó asesorar a su primer grupo de adultos. “Diariamente caminaba por las colonias visitando a la gente que estaban en rezago educativo, hasta que los convencía de retomar los estudios”, expresó.

Sus esfuerzos no tardaron en dar resultados, ya que conforme pasaba el tiempo, el grupo llegó a crecer hasta tener 110 educandos; razón por la cual lo dividió para brindarles asesorías a todos en diferentes días y horarios, de acuerdo a la disponibilidad de cada persona.

Aseguró que enseñar a los jóvenes y adultos es su misión y que por nada del mundo piensa en dejarlo, por ello sigue preparándose académicamente y actualmente cursa la Licenciatura en Educación Primaria. “Si bien es cierto que no se puede cambiar al mundo, creo que si podemos contribuir a mejorarlo y la manera en que yo puedo apoyar es ayudando a las demás personas para que salgan adelante”.

Asimismo, expresó que trabajar con jóvenes y adultos implica buscar constantemente técnicas para enseñarles a leer y escribir, ya que aunque ellos traen muchos conocimientos que no están sustentados en un documento, son experiencias de vida, por lo que la asesora se convierte en mediadora de esos conocimientos.

Cabe destacar que en el Instituto Estatal de Educación para Adultos hay más de 4 mil asesores y asesoras, en todo el Estado, de los cuales 996 asesoran en lengua indígena y el resto en español.