El cambio climático y el calor extremo podrían marcar el ritmo del Mundial de Fútbol 2026 | ESTUDIO

Periodistas por el Planeta/Mongabay/EmiliaDelfino

El cambio climático está aumentando la probabilidad de que los partidos del Mundial de Fútbol 2026 se jueguen bajo condiciones de calor capaces de afectar el rendimiento de los futbolistas, según un nuevo análisis de Climate Cemtral

El estudio concluye que 97 de los 104 partidos programados tienen hoy una mayor probabilidad de registrar temperaturas superiores a 28 °C, un umbral asociado con una disminución del rendimiento físico y mayores riesgos para la salud de los atletas.
Investigaciones previas muestran que temperaturas superiores a 28 °C pueden reducir la frecuencia de los sprints, la distancia recorrida por los jugadores y los tiempos de recuperación. Esto no solo afecta el desempeño individual y la seguridad de los deportistas, sino también el ritmo de juego, las estrategias de los equipos y el espectáculo para los aficionados.
Entre los principales hallazgos, Climate Central destaca que casi la mitad de los partidos tienen al menos un 50 % de probabilidad de disputarse bajo condiciones de calor que pueden afectar el rendimiento. En 26 de esos encuentros, el cambio climático aumentó esa probabilidad en al menos 10 puntos porcentuales.
El análisis se suma a investigaciones recientes que muestran cómo el calentamiento global está incrementando la frecuencia e intensidad de las olas de calor en las ciudades sede del torneo. El partido entre Uruguay y España previsto para el 26 de junio en Guadalajara aparece como el más afectado: la probabilidad de registrar calor perjudicial para el rendimiento alcanza el 70 %, 37 puntos porcentuales más debido al cambio climático.
“Las olas de calor, el clima impredecible y las estaciones cambiantes están reescribiendo las reglas de los deportes que amamos”, afirmó Shel Winkely, meteorólogo en Climate Central. “Los atletas se ven obligados a jugar con más cautela, a elaborar estrategias diferentes y a abandonar los riesgos que antes hacían que el deporte fuera emocionante. A menos que dejemos de quemar combustibles fósiles, el futuro de la competición no se decidirá por quién juega mejor, sino por quién puede soportar el calor”, sostuvo el experto.
“Jugar con temperaturas superiores a los 28 °C cambia el partido, ya que afecta a la táctica, el ritmo y la calidad general”, explicó Mike Tipton, investigador en la Universidad de Portsmouth. “A medida que las temperaturas siguen subiendo, los riesgos también aumentan. La exposición prolongada y la deshidratación pueden provocar agotamiento por calor o incluso un golpe de calor, sobre todo en partidos de gran importancia en los que los jugadores tienden a esforzarse más allá de sus límites naturales”, agregó.

Nota es.mongabay.com/short-article/…

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