El jefe de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), Terry Cole, aseguró que el combate a los cárteles del narcotráfico continúa como la principal prioridad de la agencia y afirmó que se investigan presuntos nexos entre organizaciones criminales y autoridades mexicanas.
Durante un discurso pronunciado en Orlando, el funcionario estadounidense habló de una “mortífera conexión” entre redes del narcotráfico y el Gobierno de México, además de señalar que la estrategia de la DEA contempla perseguir no sólo a integrantes de los cárteles, sino también a facilitadores, distribuidores, operadores financieros dedicados al lavado de dinero y proveedores de precursores químicos utilizados para la fabricación de drogas sintéticas.
Las declaraciones provocaron una respuesta inmediata del Gobierno de México. A través del Gabinete de Seguridad, la administración federal rechazó los señalamientos y sostuvo que las afirmaciones del titular de la DEA “carecen de sustento”.
En un posicionamiento oficial, el Gabinete destacó los resultados obtenidos en materia de seguridad, entre ellos detenciones de objetivos prioritarios, aseguramientos de drogas y armas, así como el desmantelamiento de laboratorios clandestinos y células del crimen organizado.
Asimismo, reiteró que la cooperación bilateral con Estados Unidos en materia de seguridad continuará bajo los principios de respeto a la soberanía, confianza mutua, coordinación y responsabilidad compartida.
Las declaraciones de Terry Cole se producen en un contexto de estrecha colaboración entre ambos países para combatir el tráfico de drogas, particularmente de fentanilo, aunque también reflejan las diferencias que persisten sobre la evaluación de la estrategia de seguridad y la responsabilidad de cada nación frente al crimen organizado.



