Política en 90: Políticas públicas y masculinidades positivas 

Jorge Oropeza

Actualmente, en México, las políticas preventivas que combaten la violencia hacia la mujer se enfocan primordialmente a informar derechos, a visibilizar las agresiones y a divulgar protocolos de actuación. A grandes rasgos, estamos hablando de productos educativos – a manera de campañas, talleres, charlas o capacitaciones – enfocados únicamente a las víctimas del fenómeno. Es decir, se ataca la desinformación en mujeres. En muchos casos, lamentablemente, estas medidas no llegan ni a la denuncia ni al castigo. Y es que no se enfocan al agresor que es el hombre. 

De nada sirve que las mujeres conozcan sus derechos y cómo actuar en caso de ser violentadas si, por temor, seguirán en el silencio. Es por ello, que urge constituir modelos pedagógicos e informativos, dentro y fuera del Sistema Educativo Nacional, que – además de la educación en derechos dirigida a la mujer – promuevan la construcción de masculinidades positivas.

Las masculinidades positivas son aquellas que comparten sin imponer el control de la realidad con las mujeres, las que promueven justicia social, las que conjugan el trinomio trabajo-hogar-paternidad y a su vez las que están en contra de cualquier tipo de violencia. Esta visión abraza los conceptos de familia y masculinidades de forma distinta a lo tradicional, reconoce las consecuencias negativas del machismo, desarrolla capacidades de ambos géneros y rechaza el sexismo y la homofobia.

Indudablemente, al impactar en políticas públicas que incluyan la concepción de masculinidades positivas – sumando las que contemplan la visión de género – se complementará el vacío existente y se desarrollarán nuevas expresiones masculinas benéficas para un entorno de convivencia y paz social.

*Presidente del Colegio de Profesionistas Compartir Conocimiento A.C.