La disputa comercial China-EU, oportunidad para México

La Jornada.

Ciudad de México. La guerra comercial que estalló entre Estados Unidos y China, principales economías del mundo, no afectará directamente a México. Incluso, puede convertirse en oportunidad para que el sector manufacturero nacional fabrique muchos productos chinos que el gobierno del presidente Donald Trump determinó gravar con un arancel de 25 por ciento, en los cuales la industria mexicana también es deficitaria, aseguró Arnulfo Gómez, especialista en comercio exterior de la Universidad Anáhuac, quien fue asesor de Canadá en la negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Desde el pasado 7 de julio, China y Estados Unidos comenzaron a aplicarse aranceles a sus importaciones por un monto que alcanza 34 mil millones de dólares. En un primer paquete, el gobierno de Trump impuso tarifas de 25 por ciento a 818 productos chinos de la industria aeroespacial, autopartes y tecnología informática, pero amenazó con incrementarlos a 550 mil dólares, monto que supera los 506 mil millones que Pekín exportó a ese país en 2017.

En esencia, esta guerra comercial se genera porque, tontamente y durante años, Estados Unidos permitió que mucha de su producción manufacturera se desplazara a Asia. En México, desde 2001 más de 200 maquiladoras se fueron del país. ¿Dónde están? En Asia también. De ahí provienen muchos insumos que México importa para su industria maquiladora, aunque los compre en Estados Unidos, explicó.

El investigador recordó que con el TLCAN se pretendía fortalecer la integración productiva y las cadenas de suministro entre los tres países de América del Norte para agregar valor en la región, pero lo único que pasó fue que las grandes manufactureras que operaban en México y Estados Unidos desplazaron sus plantas de producción a países asiáticos, como Singapur, Malasia y Filipinas, por la carencia de una estrategia nacional de desarrollo y otra estrategia industrial tanto a escalas nacional como regional.

Con el TLCAN sólo se logró una integración comercial pero no productiva, puntualizó. Pese a dicho tratado y los subsecuentes que México ha firmado durante 24 años, el país perdió 17 lugares en el ranking mundial de productividad entre 1999 y 2017, debido a que los productos mexicanos son caros por los elevados costos de transacción.

Además, en lo que va del siglo México cayó seis sitios entre las economías más importantes del mundo, al pasar del lugar número nueve al 15, y perdió 10 lugares como destino de inversión extranjera directa (IED), al bajar del sitio ocho al 18, pues de concentrar 4.8 por ciento del total de esos capitales el año pasado, sólo recibió 1.53 por ciento de flujos globales, con un agravante enorme, pues la mayoría no es inversión nueva, sino únicamente compra de activos, detalló.

Esa situación tiene que cambiar con el gobierno que encabezará Andrés Manuel López Obrador, porque la gente votó por un cambio. No podemos seguir haciendo lo mismo que nos ha salido mal, advirtió.

Insistió en que con la guerra comercial entre China y Estados Unidos podemos empezar de una manera incipiente a trasladar esos procesos productivos a nuestro país. No debemos propiciar la importación, sino la fabricación en México.