“Por más de dos años fui víctima de la violencia intrafamiliar, la persona con la que estuve viviendo, me maltrató y humilló sin motivo alguno, llegó al grado de prohibirme que me acostara en sus hamacas o me sentara en sus sillas, en varias ocasiones me golpeó y apretó el cuello, llegué a pensar que me moría en ese momento”.
Guadalupe Cruz Morales, es una persona de la tercera edad, quien durante un año la mantuvieron internada en el Centro de Readaptación Social (CERESO) de Tehuantepec, acusada por el delito de Tentativa de Homicidio Calificado con Alevosía y Ventaja en agravio de Feliciano Sánchez López, ex agente de la extinta Policía Judicial Federal (PJF), donde convivió con delincuentes de alta peligrosidad.
“Cuando me ingresaron a la cárcel de inmediato tuve que pagar quinientos pesos para la talacha, me enteré que los hombres pagan mil quinientos; en ese lugar hay gente buena y mala, me dediqué a lavar la ropa de los internos para ganarme un dinerito, me la pasaba en la zona de los lavaderos para no meterme con nadie, porque hay internas agresivas, y otras malas que no me dejaban colgar las prendas en sus tendederos”.
Guadalupe Cruz Morales, vivió en unión libre por dos años con Feliciano Sánchez López en la colonia popular coceísta 5 de Abril, ubicada al norte de esta ciudad, donde según lo expresado por ella, fue humillada diariamente, ya que su pareja sentimental se encuentra jubilado y pensionado.
El ex policía Judicial Federal durante su acusación, mencionó que la señora Guadalupe, le amarró los pies y manos en la hamaca donde descansaba, posteriormente con un palo de un metro de largo aproximadamente lo golpeó dejándolo casi moribundo.
Estas acusaciones y el asesoramiento del personal de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) de la ciudad de Matías Romero, permitió que el juez de Juchitán, liberará una orden de aprehensión en su contra por considerarlo un delito mayor, sin tomar en cuenta el entrenamiento y corpulencia del quien fuera agente de la Policía Judicial Federal.
Guadalupe Cruz Morales, fue detenida el 26 de febrero del 2011 en el parque central “Heliodoro Charis” Castro de esta ciudad, lugar al que llegó bajo engaños e invitada por quien la acusó, con el pretexto de solucionar los problemas sentimentales que tenían.
Luego de ser internada el área de prevención del cereso de esta ciudad, fue visitada por Feliciano Sánchez López, quien le propuso que aceptara el delito que se le imputaba con el compromiso de que en 72 horas le otorgaba el perdón y saldría libre.
“Yo le creí que me daría el perdón para que pudiera salir, acepté delante del juez que le pegué aunque no era cierto porque tenía miedo de quedarme en la cárcel, el ingrato me engañó y por mis palabras me quedé un año detenida”.
Posteriormente el juez de garantía, le informó el primer aplazamiento de su juicio por un período de tres meses, tiempo en el cual se llevaron a cabo supuestas investigaciones, para comprobar el delito, luego de seis audiencias, durante las cuales la parte acusadora no se presentó a declarar alegando problemas de salud, se fijó una nueva para el pasado 14 de febrero.
Durante el último juicio, la parte acusadora presentó a dos testigos habitantes de colonias vecinas, quienes luego de diversas contradicciones, y las pruebas presentadas en favor de la acusada, esta fue puesta en libertad, ya que no existieron elementos que ordenaran que permaneciera recluida en el cereso de Tehuantepec.
Guadalupe Cruz Morales, destacó que durante su permanencia en el cereso, aprendió a elaborar diversos artículos con hilo para hamaca, lo que le permitirá subsistir además de contar con el apoyo de sus hijos, ya que no aceptará regresar con el que fuera su concubino, pues este tuvo el descaro de expresar que la conquistaría nuevamente.
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